¿Por qué no se marcha de Venezuela, señor Nicolás Maduro?

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Por Bernardo San Juan

Señor Maduro

Discúlpeme si no le digo o trato como el Presidente ejecutivo de Venezuela, pero en estos momentos de ambigüedad social y política, no se sabe como están las vainas en su tierra, que es la mía.

Conocí a Hugo Chávez en La Habana, me lo presentó el Comandante en Jefe Fidel Castro, Chávez era un visionario que bajó la capa de Bolívar, instauró un sistema muy bonito, pero imposible aplicar en clave socialista y menos política, porque los tiempos han cambiado aunque alguno aún esté situado en protagonismos bolcheviques, la realidad es otra muy distinta.

Me gustaría poder preguntarle en vivo y en directo tantas cosas, que lejos de aclarar usted sus respuestas aún nos confundiría más, porque tanto usted, como su círculo de esbirros militares y callejeros maleantes son especialistas en confundir y cambiar el sentido de la pregunta y posterior contestación suya.

Cada noche al acostarme, le pido a Dios que haga ese milagro que el mundo espera y se vaya usted, a donde sea, a Cuba, Rusia o a donde quiera, pero desaparezca de la faz venezolana, porque llegará el día que querrá hacerlo y ya no va a poder.

Usted ha tentado a la suerte, y ésta ya le está abandonando, porque como todo en la vida, se acaba para bien o para mal.
Usted tuvo en Venezuela a “terroristas árabes declarados, también a etarras, y aún quedan. Ha permitido que en suelo venezolano se entrenasen para el terrorismo mundial guerrilleros de varios estados y países del mundo, ha usado los fondos de Venezuela como caja chica para ayudar a sus colegas con donaciones millonarias.

Usted ha quemado a las gentes de bien venezolanas, ha empleado la guerra de guerrillas utilizando los colectivos y utilizando al SEBIN como soporte para la extorsión, usted ha saboteado, expropiado la propiedad, usted con el soporte del cártel “Los Soles”, se ha convertido en un narco, hasta su familia y amigos están hasta el cuello de estas cuestiones, y la comunidad internacional lo sabe, y lo sabemos todos.

Entonces, ¿qué es lo que nos viene usted a decir? Cómo puede ser usted tan miserable y tan cafre, que mientas en Venezuela se está muriendo la gente por falta de comida, medicamentos, desnutrida, ¿por qué no resuelve nada desde hace años? Llegan ayudas de varios países del mundo, y usted tiene la cobardía, falta de humanidad y de ser hijo de Dios, y prohíbe la entrada de alimentos que son imprescindibles pasar la población de Venezuela .

¿Usted es humano, es persona, quiere a su prójimo, quiere a VENEZUELA, o solamente se quiere a usted mismo? No use nunca a Dios para ponerlo en frente para justificar sus despropósitos, que son muchos y que Dios, ese que tanto nombra usted, sabe.

Creo que es momento que se le diga si es que le queda algo de dignidad: ¡MÁRCHESE SEÑOR PRESIDENTE, MÁRCHESE YA!

Estados Unidos y otros países se están preparando para una invasión, porque no deja usted otras opciones, corren vientos de guerra en Venezuela, y usted será el único responsable ante Dios y la historia de la matanza que se va a producir, y es ya inevitable. Los servicios de inteligencia rusos y cubanos se lo han hecho llegar, a pesar de eso usted quiere negociar. ¿Negociar, el qué quiere negociar? Márchese y con usted, todos aquellos que han contribuido a la ruina de Venezuela en tiempos del chavismo. Sus tiempo, ya se han acabado.

Márchese antes, no como ocurrió en Irak y Libia, sus mandatarios dictadores han acabado muertos a manos del pueblo, y es mucho odio al que se le tiene a usted, y mi consejo es: Ahora que aún los tambores no han sonado, márchese bien lejos, porque no hay marcha atrás y usted está al tanto de ello.

Señor Maduro, posiblemente no le quede más allá de febrero, deje que se convoquen elecciones libres democráticas y con un sentimiento regenerador, que pueda ser el inicio de nuevas sensaciones, ilusión y que haya una unión para reconstruir Venezuela desde la honestidad, la transpariencia y la politica seria.

Usted sembró “vientos, ahora vienen las tormentas”, cuídese y “cuando vea las barbas de su colega cortar, ponga las suyas a remojar”.

 

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