Agua, privatizaciones y cambio cultural

1

José Clemente Lasso Núñez

Sociólogo

Mucho se ha utilizado a nivel de cliché que Panamá es un país con mucha agua. Definitivamente, es una verdad a medias, pues la disposición del agua para el uso de las comunidades y ciudades es reducida.

Los principales ríos de la ciudad de Panamá y Colón se encuentran altamente contaminados, y las prácticas culturales en la vida cotidiana permiten hacer uso de agua potable para actividades fuera del consumo humano, desperdiciándola.

En ese sentido, existe una deuda institucional desde el punto de vista de quienes producen el recurso para el consumo humano, y de quienes en esencia, lo utilizan en la vida cotidiana. Institucionalmente se presenta una incapacidad de gestión de un recurso que solo en temporadas se vuelve escaso, además de la capacitación y creación de condiciones que permitan utilizar medios alternos de agua para actividades que no conllevan el consumo humano, como lo son: Riego de plantas, usos de sanitarios, lavado de autos, entre otros.

Esa incapacidad de gestión del recurso agua ha traído consigo las declaraciones de autoridades nacionales sobre la posibilidad de privatizaciones. Desde nuestra perspectiva, no podemos convertir el recurso agua en un elemento para intercambio en espacios privados.

En la experiencia, excluiría aún más a poblaciones que no han tenido acceso o pueden pagar los nuevos precios de este vital recurso. Pasar un servicio público de esta magnitud, a manos privadas traslada esta actividad a una lógica de acumulación.

Esto nos deja una sola posibilidad, mejorar la gestión del recurso por las instituciones como el Idaan, dotándole de presupuestos adecuados, inversión en nuevas instalaciones, creación de nuevas potabilizadoras. Además, involucrar otras instituciones como Mi Ambiente y Meduca, quienes tienen la responsabilidad de estructurar los planes de utilización y conservación de los recursos naturales.

Asimismo, planificar contenidos y capacitaciones que logren un cambio en las formas históricas y culturales de relación de los grupos sociales con la naturaleza, de forma que sean más amigables.

Para que esto ocurra, hace falta el reconocimiento ciudadano sobre el problema y la necesidad de involucrarse y organizarse frente a esta situación que en futuro próximo se hará insostenible, excluyente y peligrosa para la convivencia pacífica de la población.

Leave A Reply

Your email address will not be published.