Carlos Méndez, un panameño ecléctico

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Con un penetrante olor a perfume y humo de cigarrillo, y regalando besos en todas las mejillas, se presentó en Noticias 7 Días un hombre que se gana la vida siendo músico y que no ve otra cosa que seguir haciendo lo que ama.

Se trata de Carlos Méndez, un tipo con mucha carisma y una sonrisa incansable; con un discurso etéreo pero con al menos un pie en la tierra.

De manera orgullosa dice que ser panameño le ha abierto muchas puertas. Pero reconoce que a pesar de “estar crecidito”, la vida le ha dado muchas lecciones, entre ellas la humildad.

Estudió música en México y ha grabado con grandes productores internacionales, como Hector Catillo, quien ha trabajado con artistas de la talla de David Bowie, Bjork, Lou Reed, Beck, Roger Waters, Phillip Glass, entre otros grandes.

Panamá

Luego de 10 años de matrimonio y una hija, Carlos se divorcia, lo que hace que se nazca una turbulencia sentimental que logró canalizar para crear su nuevo disco AYAYAY.

Aquí descargó sus más íntimas ilusiones y tristezas, con un inspiración profunda en su hija, que de la mano de Andrea Echeverry de Aterciopelados, Ricky Merchan, Chale Icaza, David Caparó, Rodrigo Denis, Victor Méndez y Twitin Records logró un producto sensacionalmente ecléctico, tal como este amante de la música se considera.

¿AYAYAY? un nombre un tanto atípico para llamar un disco. Pero Carlos reconoce que esa es la exclamación que despertó su musa, su intelectualidad musical y sus incansables ganas de hacer buena música.

Carlos Méndez en @noticias7d

Su voz podría confundirse entre una copa de vino o un tranque, sus líricas son exactamente congruentes con toques románticos y volátiles que envuelven a los más sofisticados oídos. Es que Carlos puede mimetizarse en cualquier melodía. “Puedo escuchar Armando Manzanero en mi carro o música clásica”…

Sin embargo, no hay mundo en el que no pueda entrar este hombre, y como amante de la buena música, confiesa que admira al cantante panameño de todos los tiempos, Rubén Blades.

“Hace unos días fui a comer con Rubén (Blades) y simplemente él es un panameño más, ese man ‘tá clarito. Él puede estar tocando en la tarima y es normal, es como Durán, un panameño más…”

Para Carlos la “libertad musical” es algo que defiende con todas sus fuerzas, y a pesar de mostrar respeto por los artistas de corte comercial, le da un valor agregado al músico que vive de su pasión. Aun así, claramente sabe que debe pagar sus cuentas, comer y pagar la escuela. “No es que estoy muy bien, pero tampoco estoy mal, me siento bien. Yo siempre ando buscando, y cuando eres padre la responsabilidad es diferente, la vida te cambia”.

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