Dias Patrios

China a los ojos de este Gobierno

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La bitácora

                                       Por Ebrahim Asvat

                 

A los ojos de este gobierno, Panamá tiene un nuevo pretendiente.  Se llama China.  Ahora resulta que estamos enamorados. Tenemos un nuevo idilio con esta nación.  Nuestro Presidente viaja por segunda vez a ese país. Esta enamorado de China.  A  punto y dispuesto a entregarle un lote en Amador para  construir una imponente Embajada en las riberas del Canal y así manifestarle al mundo entero que Panamá le entregó su corazón a la  China.

Y el que estuvo por más de cien años acompañándolo en una relación con altibajos ya no tiene el monopolio de su amor.   Queda en un lejano recuerdo los episodios de celos y arrebatos cuando convivíamos con Colombia. El amor por el Coloso del Norte entonces fue como un aire fresco en busca de mejor suerte,  mejor vida y destino.   Hoy sin embargo,  el tiempo siendo el peor enemigo de  la virilidad imperial, el país se encamina a buscar otras opciones y aparece  un nuevo coloso marcando con fuertes pasos su presencia en la comunidad internacional.

La famosa cinturita de las Américas como bien decía el General Omar Torrijos  cautiva y embriaga a los pretendientes imperiales. Hoy China , que hace más de setenta y cinco años era el país originario de una raza indeseable a los ojos de una constitución panameñista,  es la misma China que como semental de buena ascendencia se espera que insemine las apreciadas tierras aledañas del Canal. Es allí donde el nuevo pretendiente a puestos sus ojos. La conquista parece fácil.

Más aún cuando a cambio de nada la novia le entrega jugosas licitaciones y  le permite tomar control de terrenos estratégicos aledaños al canal. Ironías del destino. Los panameñistas despreciaban a los pocos chinos que residían en nuestro país,  a tal punto que los obligaron a vender sus pequeños negocios y hacer maletas en 1940. Hoy esos mismos chinos ya tienen abierta las puertas  inmigratorias para entrar a Panamá en números cien veces superiores a los existentes hace setenta y cinco años.

Como bien te dice la canción de nuestro connotado compositor y cantante  Rubén Blades,   “la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”.    Pero hoy, en estos tiempos de la era del mercado, el amor no es de sentimientos,  es metálico, por ende habrá que ver quien le sacara más provecho a esta relación.   No vaya ser que el que más entrega resulta ser el más perdedor. Y aquí lo que veo es una novia desesperada por ganarse un amor lejano y distante.

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