Consumo de comida chatarra aumenta en América Latina

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La comida para “gordos” aumenta sus ventas en 13 países latinoamericanos, según un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) sobre las tendencias mundiales en las ventas de productos ultraprocesados entre el 2000 y el 2013.

El estudio destaca que los países de ingresos medianos y bajos de América Latina figuran entre los mercados más atractivos para los alimentos y bebidas ultraprocesados y que muy probablemente este tipo de productos sea la principal causa de sobrepreso, obesidad y enfermedades crónicas no transmisibles (ENT) como diabetes y cáncer.

Venta de sodas se duplicaron
Las tendencias en las ventas anuales per cápita de productos ultraprocesados de 2000 a 2013 en las siete regiones del mundo, muestran que en América Latina el aumento fue de 26.7% y la región se mantuvo como el cuarto mayor mercado en cuanto a ventas per cápita.

De acuerdo con el estudio, las ventas de las bebidas gaseosas en América Latina se duplicaron entre el 2000 y el 2013 y superaron a las de América del Norte, con una cifra de $81,000 millones.

La producción y consumo de productos ultraprocesados han aumentado en todo el mundo. El principal cambio del 2000 al 2013 fue una aceleración de las ventas en los países de ingresos bajos y medianos en el “sur mundial” (Asia, África, Europa oriental y América Latina), señala el estudio.

Estos países en vías de desarrollo están sustituyendo a los países industrializados del norte mundial como los mercados más atractivos para los productos ultraprocesados. Entre el 2000 y el 2013, las ventas de productos ultraprocesados en tiendas al menudeo y locales de comida rápida aumentaron en forma sostenida en todos los países latinoamericanos estudiados, excepto Argentina y Venezuela, por las crisis económicas.

“Es necesario frenar el rápido aumento de las ventas de productos ultraprocesados en todo el continente, mediante regulaciones legales y el desarrollo de oportunidades en el mercado, a fin de fomentar los patrones de alimentación saludable”, recomienda por su parte el Plan de Acción para la Prevención de la Obesidad en la Niñez y la Adolescencia(2014-2019) de la OPS.

Ultraprocesados desplazan los alimentos sanos
Expertos en nutrición y salud pública han sugerido que los enfoques para clasificar los nutrientes (por ejemplo, sodio y grasas saturadas) y los distintos tipos de alimentos (por ejemplo, frutas y verduras y carnes rojas) en los cuales se han basado las políticas públicas y las acciones relativas a la nutrición y la salud, son engañosos, puesto que se basan en una visión estrecha de la nutrición y pasan por alto el papel del procesamiento industrial moderno de los alimentos y su impacto sobre la alimentación.

Los patrones de alimentación basados en comidas y platos preparados a partir de alimentos sin procesar o mínimamente procesados han sido desplazados por otros que se basan cada vez más en productos ultraprocesados, dando como resultado exceso de calorías, azúcares libres, grasas no saludables y sal, y baja fibra alimentaria, aumentando el riesgo de obesidad y otras ENT relacionadas con la alimentación.

El informe de la OMS se basa en el sistema NOVA de clasificación de alimentos, divididos en cuatro grupos: alimentos sin procesar o mínimanente procesados; ingredientes culinarios procesaros; alimentos procesados; y productos ultraprocesados.

Junkfood
Los productos “chatarra” están hechos para saciar antojos y son exageradamente sabrosos.

En la actualidad, casi todos los alimentos que se consumen son procesados, es decir que han sido tratados para hacer los alimentos crudos más comestibles y agradables, o para preservarlos para el consumo posterior.

¿Cuáles son los alimentos procesados?
Se elaboran al agregar grasas, aceites, azúcares, sal y otros ingredientes culinarios a los alimentos mínimamente procesados, para hacerlos más duraderos y, por lo general, más sabrosos. Por ejemplo: panes y quesos sencillos; pescados, mariscos y carnes salados y curados; y frutas, leguminosas y verduras en conserva.

Obeso
La obesidad y las enfermedades crónicas no transmisibles relacionadas con la alimentación ya son epidémicas en toda América Latina.

¿Qué son los productos ultraprocesados?
Vienen listos para consumirse o para calentar y, por lo tanto, requieren poca o ninguna preparación. Son elaborados a partir de sustancias como grasas, aceites, almidones y azúcar derivadas directamente de alimentos. Otras se obtienen mediante el procesamiento adicional de ciertos componentes alimentarios, como la hidrogenación de los aceites (que genera grasas trans tóxicas). La gran mayoría de los ingredientes en la mayor parte de este tipo de productos son aditivos (colorantes, edulcorantes, saborizantes y solventes, entre otros) y a menudo se les da mayor volumen con aire o agua.

¿Cuáles son?
Snacks, salados o dulces; helados, chocolates y caramelos; panes, bollos, galletas, pasteles y tortas empaquetados; cereales endulzados para el desayuno; barras “energizantes”; mermeladas y jaleas; margarinas; bebidas gaseosas y bebidas “energizantes”; bebidas azucaradas a base de leche, incluido el yogur para beber de fruta; bebidas y néctares de fruta; bebidas de chocolate; leche “maternizada” para lactantes, preparaciones lácteas complementarias y otros productos para bebés; y productos “saludables” o “para adelgazar”, como sustitutos en polvo o “fortificados” de platos o de comidas.

También las llamadas “comidas listas” como platos reconstituidos y preparados de carne, pescados y mariscos, vegetales o queso; pizzas; hamburguesas y hot dog; papas fritas; nuggets (patitas o trozos) o palitos (barras) de ave o pescado; y sopas, pastas y postres, en polvo o envasados. Aparentan ser más o menos lo mismo que las comidas caseras, pero la lista de los ingredientes que contienen demuestran que no lo son.

Mala calidad nutricional y adictivos
Estos alimentos ocasionan problemas a la salud por distintas razones: tienen una calidad nutricional muy mala por su alto contenido calórico son grasosos, salados o azucarados, y bajos en fibra alimentaria y proteínas; tienen un alto contenido de grasas saturadas y una carga glucémica alta.

Por lo común, son extremadamente sabrosos, a veces hasta casi adictivos y están hechos para saciar antojos, porque pueden engañar el aparato digestivo y el cerebro, enviando una señal de saciedad y controlando el apetito. También imitan los alimentos y se los ve erróneamente como saludables; fomentan el consumo de snacks; se anuncian y comercializan de manera agresiva; y son cultural, social, económica y ambientalmente destructivos.

El plan de acción de OPS sobre la alimentación saludable describe que los factores más importantes que promueven el aumento de peso y la obesidad, así como las enfermedades no transmisibles (ENT) son el consumo elevado de productos de bajo valor nutricional y contenido alto de azúcar, grasa y sal, como los “snacks” y la comida rápida salados o azucarados, la ingesta habitual de bebidas azucaradas y la actividad física insuficiente.

La OMS recomienda reducir el riesgo para la salud que plantean los productos ultraprocesados por medio de una disminución de su consumo total. Esto requiere la implementación de diversas políticas fiscales (aumentar sus impuestos), así como regulación legal y de otros tipos sobre el etiquetado, la promoción y la publicidad de este tipo de productos, como lo propone el plan de acción de la OPS.

Entre otras recomendaciones, se requiere proteger y promover las dietas saludables, fortalecer la preparación casera de alimentos y el saber cocinar; y desarrollar nuevas oportunidades de mercado para hacer más accesibles y asequibles los alimentos sin procesar o mínimamente procesados, así como las comidas preparadas y recién hechas, concluye el informe.

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