El ‘dedazo’ en la fauna política brasileña

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Por Moisés Pérez Mok / PL

La repentina decisión de destituir a Tasso Jereissati de la presidencia interina del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) instauró en esa fuerza política lo que analistas aquí definen hoy como un clima de suicidio partidario.

El ‘dedazo’ dado por el senador Aécio Neves, licenciado de la presidencia del PSDB desde mayo último cuando fue denunciado por corrupción pasiva y obstrucción de la justicia y separado de su encargo legislativo por la Corte Suprema, ‘radicalizó el proceso de autofagia del partido’, que dio así un paso más en dirección al abismo.

La opinión es suscrita por el periodista Bernardo Mello Franco, para quien la destitución de Jereissati ordenada por Neves hizo trizas los puentes que aún conectaban al ala del PSDB que apoya al presidente Michel Temer con aquella que propugna con insistencia, desde hace ya varios meses, la salida de un gobierno tan impopular.

‘El clima ahora es de guerra fratricida’, sentenció Mello Franco y recordó que después de perder cuatro elecciones presidenciales, los ‘tucanos’ (así llamados por el ave de la familia ranfástida que identifica la esa sigla) en vez de aprovechar el viento a favor se enroscaron en la impopularidad de Temer y en los rollos de Aécio con la policía.

Es opinión compartida por muchos aquí que la decisión del presidente licenciado del PSDB no llegó por propia inspiración, sino que detrás de ésta están la mano y los intereses personales del propio Temer.

La fuerza de la mano que propinó el golpe vino del gobierno Temer, el brazo fueron los ministros tucanos (Aloysio Nunes, Bruno Araújo, Antonio Imbassahy y Luislinda Valois) y el cerebro el del propio presidente, comentó el editor del blog Tijolaso, Fernando Brito.

En su criterio, la protección a Aécio y al grupo gobiernista resultan esenciales para Temer, quien además aprovechará la crisis en el nido de los ‘tucanos’ como excusa para paralizar o absorber la derrota en la ‘fantasía’ de la reforma del sistema de pensiones, aún pendiente de análisis y aprobación por el Congreso.

La intervención de Temer en los asuntos del PSDB fue duramente criticada por el vicepresidente del Senado Federal Cássio Cunha Lima, quien consideró que semejante proceder resulta un hecho muy grave que repercutirá más allá de las fronteras del propio partido.

‘Va a sacudir el escenario político’, pronosticó Cunha Lima y recordó que para conseguir sus propósitos el gobierno Temer ‘ya demostró que es capaz de usar todos los métodos: los ortodoxos y los heterodoxos’.

No admitiremos pasivamente la compra de delegados a la Convención Nacional del PSDB, en diciembre próximo; la presión a los gobernadores por medio de convenios, ni la tentativa de influenciar los votos (para la elección de una nueva directiva) con ofertas de empleos y ventajas, porque a esta altura no es posible ‘estimular esa pedagogía del atraso’, advirtió.

En duros términos también se refirió al incidente el presidente de la Asamblea Legislativa de Sao Paulo, Caue Macris, para quien Aécio actuó de manera equivocada, arbitraria, apresurada y a contramano de todo aquello que los defensores de la social democracia predican.

La postura del senador minero no contribuye al fortalecimiento del partido, sino por el contrario potencializa la confrontación y fomenta la intriga, dijo y remarcó que al optar por destituir al presidente interino del PSDB, Aécio demostró insensatez, irrespeto con los militantes y una dosis de autoritarismo.

Lo cierto es que la confusión creada por el líder ‘tucano’, a juicio de la periodista y presentadora Miriam Leitao, transmitió varios recados, el primero de los cuales es que el PSDB no es un partido, sino un feudo con un dueño a quien ‘la impunidad se le subió a la cabeza’.

Si ese partido necesitaba de otra señal de decrepitud, subrayó, ésta fue dada ayer por un senador que debería estar ocupado en explicar las entregas de dinero del empresario Joesley Batista hechas a través de su primo y que le valieron sendas acusaciones por corrupción pasiva y obstrucción de la justicia, ambas benévolamente desechadas por el Consejo de Ética de la Cámara alta.

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