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Delincuencia: fuego se combate con fuego

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Por Juan Daniel González  Caballero

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Amigo leedor, una vez más tengo la oportunidad de compartir con usted unas cuantas palabras, para poder plasmar mi sentir en torno a lo que se vive en mi querido y sufrido Panamá,  en relación a la seguridad ciudadana  a lo largo y ancho del territorio nacional.

En las últimas horas  se registraron una serie de hechos violentos que distan mucho de ser percepción, a una humilde panameña le cortaron el cuello después de despojarla de sus pertenencias, a otra fémina la ultiman de un disparo cuando se opuso al robo de  su teléfono móvil. Sumado a eso, un asalto con arma de fuego en un restaurante y terminar de enumerar los hechos delictivos registrados durante los últimos días, seria tomar todo el espacio de este artículo y no terminaríamos.

Sin embargo, los jefes de los estamentos de seguridad, irónicamente todos policías o militares, pareciera que viven en un Panamá, que no es el de los panameños de a pie;  claro, ellos cuentan con guardaespaldas, excelentes salarios, gracias al último aumento otorgado por el Jefe del Ejecutivo, Juan Carlos Varela Rodríguez.

Me preguntaba, hace unos días, que hacia el Ministro de Seguridad tomando fotografías y haciendo filmaciones en la Organización de las  Naciones Unidas (ONU), hasta donde conozco, el que haría uso de la palabra era el señor presidente, salvo que el señor Bethancourt, personalmente dirija en un acto de agradecimiento por el nombramiento y aumento, la seguridad del señor presidente en sus giras allende a las fronteras.

Lo cierto amigo leedor, que nuestro país, una vez desmanteladas las Fuerzas de Defensa, ha caído en manos de la delincuencia común y organizada. Si no detenemos en perspectiva,  observamos que finalizando la administración de Guillermo David Endara Galimany, comenzamos a ver una serie de actos de violencia jamás registrados en suelo patrio.

Se hace necesario, que le recuerde las palabras del General Manuel Antonio Noriega Moreno, en diciembre de 1989; cuando fue envestido como Jefe de Estado, palabras mas, palabras menos, durante su intervención el militar afirmó que  “ustedes dicen que yo soy malo, los que vienen detrás de mí son peores que yo”. Semejante afirmación, se hizo realidad con el devenir del tiempo.

¿Porqué podía afirmar un futuro como ese? Pues fácil, durante los años al mando de la inteligencia en el país, Noriega Moreno, llegó a conocer a cada uno de nosotros, prácticamente, para poder decirlo en un español entendible. Los militares sabían perfectamente hasta donde podían llegar ciertos nacionales.

La droga por ejemplo, en aquellos años, solo era consumida por conciudadanos con poder adquisitivo, puesto que el “pase” de cocaína costaba cien dólares (100.00), precio que el hijo de Juan Pueblo, no podía sufragar, y menos con la crisis socio económica y política que se vivía en los últimos años de la década de los ochentas, del siglo pasado.

Los militares controlaban el trasiego de drogas, y era muy poca la que quedaba en el país; Panamá solo servía de tránsito, ellos de igual manera dominaban a los vendedores, y usted no veía los ajusticiamientos que vemos hoy, se dieron muertos por drogas en aquellos tiempos, pero muy pocos; fuera del país, también los hubo, ejemplo, el hijo del General Rubén Darío Paredes, excomandante de la Guardia Nacional, Rubén Darío Paredes Jiménez, quien fuera asesinado en Medellín, el 27 de marzo de 1986; junto al aviador chiricano, César Absalón Rodríguez Contreras, mejor conocido como “Capitán Veneno”.

Paredes Jiménez y  Rodríguez Contreras, se habían alojado en el Hotel Nutibara, de Hernán Botero, de donde fueron secuestrados. Sus asesinatos están presuntamente vinculados con la incautación de un importante cargamento de cocaína, a bordo del yate “Krill”, en San Andrés, Colombia.

Como puede ver amigo leedor, la droga estaba controlada, incluyendo las visitas de los capos a nuestro país, pero los niveles de violencia de aquella época no tenían la magnitud de la de hoy, por una simple razón, era un negocio ilegal fuertemente controlado por los militares.

Pero, ahora en democracia, la situación cambió radicalmente, se promovió la muy cacareada figura de los derechos humanos a favor de los delincuentes, estos hacen y deshacen a diestra y siniestra, y pareciera que no les importa en nada las leyes actuales, en otras palabras, “no existe la certeza del castigo para los delincuentes”. Sin embargo usted no escucha promover los derechos humanos para las familias de las víctimas de los delincuentes, ¿eso qué le dice?

Una vez, destruida la estructura de las Fuerzas de Defensa, el país comenzó a vivir un deterioro en el seno de la sociedad, deterioro que va en incremento, y no parece tener fin, confundimos libertad con libertinaje, una legisladora cubana le quita a los padres mediante una Ley, educar, controlar, castigar y demás a sus hijos.

Comenzamos, a ver desmembramientos de cuerpos abandonados en maletas, otros arrojados en terrenos baldíos, ajusticiamientos a plena luz del día, asesinatos en centros comerciales, en plena calle, decomiso de grandes cantidades de drogas, decomiso de grandes cantidades de dinero, (éste último, sería bueno saber a dónde va a parar).

Para hacer mejor la radiografía, por presiones internacionales, a las cuales el gobierno de turno en ese momento (Ernesto Pérez Balladares)  sucumbió, se procede a la clausura de la isla penal de Coíba, traemos a los delincuentes de Coíba para la antigua base de entrenamiento militar de Cimarrón, en Pacora, y desde ese punto los malandros siguen haciendo de las suyas, amén de que hay que alimentarlos, por lo menos en Coíba, tenían que trabajar la tierra para comer.

Con todo lo reseñado, lo que deseo decir es que necesitamos quitarnos ciertas ideas negativas de la cabeza, el fuego se combate con fuego, a los delincuentes hay que tratarlos como tal, con esto quiero decir, que las leyes tienen que ser mas rígidas, mas severas, mas estrictas, tal vez le suene duro, pero es la realidad, hay quienes defienden situaciones, simplemente porque no las han vivido.

Es como, el millonario o político que habla de hambre, esas personas lo mas cerca que han estado de sentir hambre, es cuando se les pasa la hora de comer; lo mismo ocurre con los hechos delictivos, hasta que no te toque no reaccionas. Así que sufrido leedor, es tiempo ya,  de que usted comience a levantar su voz, para exigir mayores resultados en la lucha contra la delincuencia, venga de donde venga, que los miembros de proteger y servir, justifiquen sus salarios, porque hasta los rasos ganan muy bien.

Para finalizar, amigo leedor, usted es responsable de manera directa de lo que a diario vivimos en nuestro país, por varias razones, y la primordial es la forma en que usted se calla cuando es testigo de un hecho delictivo o de violencia, por el otro lado, cada cinco años usted escoge con el corazón, mas no con el cerebro, necesitamos gobernantes con capacidad de don y mando, con capacidad administrativa y sobre todo de tomar decisiones a favor de las grandes mayorías, cueste lo que cueste.

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