El mall más antiguo de Panamá

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No hay “valet parking”, pero sí un bien cuida’o. Al entrar no nos refrescamos con el aire acondicionado, pero sí con la brisa de verano. Así partimos de La Cuchilla de Calidonia a las 12:23 p.m. A esa distancia, para el que no camina con frecuencia esta arteria comercial, el panorama parecería igual al de hace 15 años pero, si la penetras, la realidad es otra.
Los estrechos pasillos de Calidonia y la avenida Central albergan aproximadamente 285 buhoneros, en ambos laterales, ejerciendo este negocio a unos cuantos pasos del comercio formal.
Parece un mercado persa: casetas mal construidas donde buhoneros ofrecen de todo, hasta servicios de barbería y pedicure en medio de la acera donde también los dueños de almacenes colocan muebles con mercancía barata. Al transeúnte solo le queda un reducido espacio para desplazarse.
Las aguas servidas, la acumulación de basura y orates deambulando semidesnudos les dan un aspecto desagradable a la avenida Central, otrora, la principal arteria comercial del país.

La vendedora de fantasía

En medio de la muchedumbre, nos detuvimos para conversar con doña Marta Rodríguez, de 64 años. Ella se dedica desde hace siete años a la venta de accesorios de fantasía. Tuvo que recurrir, un año después de su jubilación, a esta actividad para poder cubrir los gastos en el hogar.
Un día de trabajo, después de la quincena, representa $ 50.00 de ganancias y en fiestas de fin de año puede ser el doble, pero “hay días duros en los que solo vendo un solo producto”, comentó.
Con doña Marta conversé 45 minutos, suficiente para ganarme su confianza y contara de lo que ha sido testigo sentada todo el día en su puesto de buhonería.
Aseguró que ha visto cómo atracan a compradores cuando salen de los almacenes y a turistas que caminan desorientados. “Fíjese que un día me llevé el susto de mi vida, aquí al pie de mi silla me cayó un tipo, como de 20 años, con una herida de bala y nadie se inmutó en ayudarlo”.
La policía llegó a la media hora y a los pocos minutos una ambulancia. Nadie habló ni comentó nada de lo ocurrido.
“Usted puede ser testigo de lo que le digo. Los fines de semana y los días de pago a los obreros, Calidonia está congestionada y nadie sabe quién es quién”, advirtió.
Encomendó a Dios a las personas que decidan caminar por Calidonia, al caer la noche. “Ni yo que vivo aquí me atrevería hacerlo”.

Sin ley

¿Y las autoridades?— “A Calidonia nadie la domina”, aseguró doña Marta, aunque se ha hecho el esfuerzo, lo que pasa es que los malhechores están organizados y saben cuándo y a qué hora pueden actuar, igualmente las mujeres que lucran con su cuerpo.
El reloj marcaba las 2:30 p.m. cuando cruzamos a la avenida Central. El panorama no es diferente al que se observa en la otra arteria comercial.
Una colombiana, propietaria de un trapiche, es la encargada de dar la bienvenida a los compradores. En este lugar, otros extranjeros se dedican a la venta de legumbres, frutas y accesorios de fantasía.
Mientras esto ocurre, en una equina observa Eric Araujo, con más de 30 años dedicado a la reparación de reloj. Sin preguntarle, nos dijo: “La Alcaldía nos quiere sacar de aquí y no lo hace con los extranjeros. No hay trabajo, ni movimiento económico, qué vamos hacer?”

Genero Bárcenas, director de Microempresarios de la Alcaldía de Panamá, manifestó que de los 285 buhoneros ubicados en Calidonia y la avenida Central, solo 20 cumplen con el pago de los $ 2.00 mensuales de arrendamiento.
Admitió que el alquiler de puesto de buhonería a extranjeros por parte de panameños se ha comprobado durante los operativos realizados en todo el distrito y que lamentablemente se ejerce de forma desordenada e ilegal.

Ante el desorden y los problemas sociales que se observan en estas dos arterias comerciales, Bárcenas adelantó que la Alcaldía de Panamá planea el reordenamiento de toda su actividad comercial. “Es uno de los puntos a corregir, organizar y ordenar”.

Un comerciante colombiano que vende verduras en la Central aceptó que no está en regla con la Alcaldía para ejercer la buhonería; mientras que una mujer dominicana justificó su puesto en Calidonia al alegar que tiene esposo panameño e hijos con él.
Araujo aseguró que los buhoneros extranjeros son una “mafia clandestina y organizada”, astutos para el contrabando de mercancía y la piratería, y que es una situación de vieja data que ocurre frente a las narices de las autoridades.

Habla la tía Mayín

La exalcaldesa Mayín Correa recuerda que: “hubo una gran convulsión para sacar a los buhoneros de la Central, pero se hizo sin que ocurriera ninguna tragedia”.
“Desafortunadamente se permitió la destrucción de la única Peatonal en Panamá, que llamé ‘el centro comercial de los pobres’ por la facilidad de desplazamiento y de recreación para la gente de a pie”, remembró.
Ante el desorden y los problemas sociales que se observan en estas dos arterias comerciales, Bárcenas adelantó que la Alcaldía de Panamá planea el reordenamiento de toda su actividad comercial. “Es uno de los puntos a corregir, organizar y ordenar”.

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