El Mundo y Panamá

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La bitácora

                                                Por Ebrahim Asvat

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Política en Panamá tiene que ver con los asuntos domésticos.   El agua, las calles, los servicios de salud, la educación. Temas del día a día y de la cotidianeidad gubernamental.   Otros no ven ni eso, en los períodos electorales.  Ven rostros, simpatía, prebendas, familiaridad con los candidatos.   Qué pasa en el mundo y que nos puede afectar está fuera del radar de los electores. Ni un hipotético posible nos obliga a cuestionar a un candidato sobre su posición sobre un tema mundial. 

¿Estaremos anuente por la bonanza económica prometida a entregar las áreas revertidas a empresas chinas?  ¿Si seguimos en las listas negras de la OECD o la Unión Europea por razones puramente políticas o mediáticas cual sería nuestro plan B?  ¿Tendremos la capacidad de aplicar medidas de retorsión a los países que nos estigmatizan?   ¿Podremos aplicarles tarifas a las mercaderías de las empresas de países que nos aplican medidas discriminatorias cuando transitan por nuestro Canal de Panamá? ¿ Cómo vamos a controlar nuestro mar territorial y nuestra zona económica.  ¿Seguiremos permitiendo la pesca ilegal y el tránsito de drogas? ¿Habrá una política de mercadeo constante de la marca país “Panamá” para atraer visitantes e inversionistas? ¿Abriremos el compás al talento extranjero para complementar los servicios prestados por profesionales panameños y así mejorar nuestra oferta de servicios? ¿Cómo vamos a lograr incorporar a la economía a los indígenas panameños y las áreas donde se asienta la pobreza y extrema pobreza?   ¿Habrá mecanismos de mayor integración con nuestros vecinos centroamericanos y Colombia?   ¿Cómo logramos ser menos dependientes de los desvanes de la política exterior de los Estados Unidos y nuestro anhelo de mantener una neutralidad frente a conflictos internacionales?  

Como verán son muchas interrogantes de la gran película panameña que todos los candidatos harán lo posible por obviar y se limitarán a discutir los temas domésticos sin reconocer cuan integrados estamos hoy al mundo y cuanto dependemos de él.  Nuestros problemas domésticos están íntimamente ligados a cómo vamos afrontar los temas transnacionales.  Sin embargo, carecemos de esa necesaria capacidad de conectar al mundo con nuestra pequeña circunstancia doméstica. Nuestra política panameña sigue siendo pueblerina. Aquí no terminamos de discutir los temas de la cotidianeidad que nos ahogan más por mediocridad y pereza que por la falta de recursos económicos.

De ser así,  es mucho pedir tener una visión estratégica de país.  Un camino de integración a la economía global, una iniciativa y energía necesaria para dirigir en una región carente de dirigentes continentales.   Cada quien como el avestruz rehuyendo un compromiso histórico bolivariano, sumido en su propia pereza o desánimo indispuesto a recoger el estandarte de un ideal  hoy durmiendo el sueño de los justos.

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