El viacrucis de las compras escolares

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Altos de la Esperanza es una comunidad de Tinajitas, cuyo nombre no va de la mano con la realidad que vive Ingrid González, una ama de casa con cinco hijos, entre ellos una bebé de 4 meses de vida. Su esposo es el único que trabaja y es ayudante general en una empresa distribuidora de gas ubicada en Chilibre.

En lo alto de una pendiente, ante una vista panorámica de los rascacielos de la ciudad de Panamá, su vivienda no refleja en ningún sentido esas que construye el programa Techos de Esperanza.  La estructura y distribución es otra: paredes sin repellar, techo de zinc sin aislante de calor y dos cuartos divididos por tablones y cartones con cortinas. La tina de lavar, utilizada también para fregar dentro de la sala; un comedor pequeño con dos sillas a un lado; dos muebles bien usados al centro; la cocina en un rincón reducido hacia una esquina; y afuera un “baño” con servicio de hueco.

Con el salario mínimo de su esposo, la venta de duros y los arreglos mínimos de costura, Ingrid espera hacer milagros para mantener en la escuela a sus cuatro hijos, uno en preescolar, una niña en primaria y dos adolescentes en premedia en el C.E.B.G. José De San Martín, de Tinajitas.

Casi 200 dólares en uniformes
Para el próximo inicio de año escolar, hasta el momento solo ha comprado tres pares de zapatos con los ahorros que pudo hacer el año pasado. “Nos adelantamos a comprarlos antes de que subieran más de precio, al principio todo es más barato”, manifiesta Ingrid.

Cada par de zapatos le costó entre 20 a 22 dólares, una inversión que solo perdura un par de meses puesto que la experiencia en años anteriores ha sido comprar hasta dos y tres pares de zapatos en el transcurso del año. Caminar bajo el sol y la lluvia hasta la escuela y de regreso a casa no asegura que lleguen en buen estado a fin de año.

Calculando los precios del año pasado, Ingrid planifica comprarle a sus hijas en premedia dos faldas (12 dólares c/u), dos camisas ($4.99 c/u) y de 2 a 3 pares de medias ($1.75 c/u) para usar durante todo el año. Las camisas de primaria cuestan $2.99 c/u en almacenes de bajos precios.

La matrícula
Antes pagaba de matrícula 6 dólares por las tres niñas, 2 dólares cada una; mientras que por su niño de 5 años en Kinder, paga 80 dólares de matrícula en un centro preescolar privado que le permite facilidades de pago y realizar abonos. En Kinder solo tendrá que comprar un libro a un costo de 10 dólares.

A pesar de que la matrícula en la escuela pública es baja, la compra de útiles escolares no lo es. Los gastos dependen de cada nivel que cursan sus hijas Kimberly, Rosa e Ingrid, de VI grado, II y III año respectivamente, y de la lista de útiles de cada profesor y maestro.

Otros gastos
A esto hay que sumarle los imprevistos en trabajos impresos en computadora que, según Ingrid, son todo el tiempo y en estos casos deben hacer un esfuerzo para pagar un cibercafé en Los Andes y cuando no se puede, recurren a pedir favores a la familia.

Ingrid asegura que la escuela no brinda ayuda, a excepción de ofrecer los libros de Matemáticas, Ciencias y Estudios Sociales para trabajar en el salón de clases porque los libros de Música e Informática, de premedia, deben comprarlos. En ocasiones se ven en la necesidad de sacarle copias a los libros por capítulos, sumando un total de 15 dólares o usar libros de segunda.

Con el primer pago de la Beca Universal, que solo reciben tres veces al año, Ingrid espera cubrir parte de estos gastos. En primaria la beca es de 90 dólares y en secundaria de 120. Su hija que cursará el III año, cuenta con una beca “política” del IFARHU por un monto de $105.

La merienda
Las niñas en secundaria llevan 2 dólares diarios para merendar una empanada o una presa de pollo con una gaseosa que compran en una fonda. El niño lleva un jugo con galleta de sal con queso, y cuando hay plata, una manzana.

Ingrid indica que de la escuela no le han informado sobre la nueva jornada extendida, una iniciativa del Meduca que inicialmente se implementará en 170 planteles del país. “Si la escuela entra en este plan, mis hijas tendrían que llevar almuerzo o venir a casa a comer”, dijo.

El almuerzo
Entre desayuno y almuerzo diario, Ingrid gasta aproximadamente 12 dólares. El almuerzo incluye arroz y menestra, mientras que la carne solo se compra si hay una entrada de dinero con los trabajos en la máquina de coser. Cuando no hay suficiente, el arroz lo acompañan con huevo o salchicha. De lo que sobra del almuerzo la familia Palacios González puede cenar, de lo contrario comen pan con té.

Ingrid prefiere comprar los alimentos en el supermercado porque en las tiendas representaría un mayor gasto. El dinero que recauda por los trabajos de costura lo ahorra para el diario de la escuela de sus hijas. “Entre 1 a 3 dólares para resolver cuando en la escuela piden comprar un módulo de hasta 4 dólares”, dijo.

Ingrid, Rosa, Kimberly y Julio son conscientes del gran esfuerzo que hacen sus padres para que ellos tengan la oportunidad de estudiar y se lo retribuyen dedicándose al estudio pese a sus precarias condiciones de vida. Las niñas ayudan a su madre a lavar, planchar, cocinar y atender a su hermanita.  Ingrid, la mayor de 15 años, desea estudiar Bachiller en Ciencias para cursar estudios superiores en Enfermería.

Las vicisitudes que deben enfrentar diariamente no solo se circunscriben a la escasez de recursos, sino también a un ambiente inseguro y a la falta de agua que solo llega de 5 a 8 de la mañana, luego de 12 mediodía a 1 de la tarde y desde esa hora hasta el día siguiente, situación que obliga a toda la familia a recolectar agua en tanques y programarse para satisfacer sus necesidades básicas de higiene y alimentación.

20 denuncias por útiles y uniformes
A la fecha, la Acodeco ha recibido al menos 20 denuncias a nivel nacional en cuanto a útiles y cobro del ITBMS en artículos escolares y cobro de matrículas.

La entidad advirtió a los consumidores que en la compra de útiles escolares y uniformes ningún colegio puede obligar a los padres de familia a comprarlos en el plantel. Este año se han dado varias denuncias por la venta atada de medias y uniformes con el logo del colegio.

En 2015, hasta el mes de diciembre, se sancionó a 35 escuelas y colegios por la falta de entrega de contratos a los padres de familia, seguido de venta atada y falta de información clara y veraz al acudiente, entre otros.

Acodeco ha realizado este año al menos 14 verificaciones a planteles por estos temas o por alzas injustificadas de mensualidades, matrículas o donaciones sin la coordinación de los padres de familia y el Meduca contrario a lo que establece el Decreto Ejecutivo N° 601 del 9 de julio de 2015.

Este decreto establece que los cambios en los costos de la matrícula, de la anualidad y de los uniformes y textos escolares deberán ser anunciados seis meses antes de la fecha de inicio de la matrícula del año lectivo.

El centro educativo deberá convocar a los padres de familia para sustentar la propuesta de aumento, presentándoles el informe oralmente y por escrito. A su vez, los padres de familia deberán tener la oportunidad de realizar preguntas sobre los criterios planteados por los directivos del plantel para el aumento de precios. ‘Si no hay objeciones a la propuesta del centro educativo, se dará por enterado de que queda aprobaba’, señala el Decreto Ejecutivo.

El aporte económico con la beca universal, un total de 270 dólares distribuidos en 90 dólares por trimestre, aunque representa un paliativo, no es suficiente para que Ingrid junto a su esposo puedan cubrir los gastos en merienda y la compra de materiales extras (hojas, cartulina, folder, témpera, y otros) solicitados a lo largo del año. Gastos en transporte, al menos este año no tendrá que cubrir por la cercanía de la escuela, pero el próximo año sí cuando su hija mayor curse IV año en otro sector distante a su residencia.

Para esta familia es necesario que las autoridades revisen los precios de los útiles y libros escolares, que encarecen aun más para esta época, aumentando el viacrucis que viven los padres todos los años al inicio del periodo escolar.

En el próximo relato contaremos el viacrucis que vive un padre de familia al inicio del año escolar con sus hijos en colegios privados.

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