España en la encrucijada: Torra da un ultimátum a Sánchez

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Por Bernardo San Juan .

Lo que en los últimos años viene ocurriendo en la España de los Austrias, es una broma. Desde que los nacionalistas vienen a solicitar la independencia de Cataluña para seguir su camino como un Estado independiente, las cosas no nos van bien a ningún español.

Ante la organización de convocatoria para decidir cuestiones prohibidas como  votaciones clandestinas anuladas por el Tribunal Constitucional más  agresiones verbales y actitudes contra nuestra constitución, Mariano Rajoy, se puso firme y aplicó el artículo 155, varios de los instigadores  y conspiradores están en la cárcel, otros huidos, porque intentaron hacer las cosas a las bravas y a la catalana desoyendo a las advertencias del gobierno.

No están en la cárcel los mal llamados “presos políticos “, si no que se encuentran privados de libertad, con carácter provisional, políticos que han vulnerado la Carta Magna (Constitución Española) diversos artículos del Código Penal y Ley de Enjuiciamiento Criminal. Esa es la verdad auténtica. “Políticos Presos”

Cataluña es ESPAÑA, les guste o no a unos cuantos descamisados, y para poder ser un “Estado Independiente”, debería ser modificada la Constitución. Lo que ocurre es  que ciertos catalanes separatistas, independistas y nacionalistas son como el granito que a uno le sale en el culo, y los demás tienen la desgracia de escuchar su verborrea filosófica separatista.

Ante esta coyuntura a la desesperada nos sorprende Quim Torra (presidente de la Generalitat) decirle  al presidente del Gobierno que tiene un mes en calidad de “ultimátum” para exponer una propuesta razonable para Cataluña. Como puede ser tan irracional e impresentable un presidente autonómico con semejante verbal barrabasada.

Además muestra a España y al mundo entero el chantaje, que pretende realizar al PSOE y al Gobierno, con retirar su apoyo de gobernabilidad.

Por eso, y otras cosas más jamás van a obtener lo que buscan con presión, extorsión, y malas prácticas sociales.

Por eso no vale la pena pararse con los impresentables faltos de democracia que confunden la libertad con el libertinaje.

 

 

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