Hondureños claman justicia por activista asesinada

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Tegucigalpa, 4 mar (EFE).- Los restos de la dirigente indígena hondureña Berta Cáceres, asesinada el jueves, son velados hoy en su ciudad natal, La Esperanza, entre el dolor de sus familiares y amigos, quienes condenaron el hecho y exigen justicia, mientras las autoridades investigan el caso.
El féretro de Cáceres, que será enterrada el sábado, llegó la madrugada de hoy a su casa en la ciudad del departamento occidental de Intibucá, cubierto con la bandera de Honduras, azul y blanco.
“Las transnacionales la mandaron a matar”, aseguró Gustavo Cáceres, hermano de la dirigente indígena y ambientalista, en La Esperanza, al agradecer a los embajadores de Estados Unidos, James Nealon, y de la Unión Europea, Ketil Karlsen, por las muestras de solidaridad que le expresaron a su familia al asistir al velatorio de Berta Cáceres.
La reconocida activista fue asesinada este jueves en su casa en La Esperanza, al parecer por dos hombres que portaban armas de fuego e ingresaron por la fuerza a su vivienda, según la información oficial.
“Estamos consternados, confiamos en ustedes en que caiga quien caiga, los culpables pagarán y que la muerte de Berta no quedará impune”, subrayó el hermano de la coordinadora del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH), del que fue cofundadora en 1993.
Hasta ahora las autoridades hondureñas han informado de una persona detenida, no identificada, y otra que resultó herida, quien es supuestamente el mexicano Gustavo Castro, un ambientalista originario de Chiapas que había viajado a Honduras para participar en unas charlas sobre el tema ambiental.
Castro, quien al parecer recibe asistencia médica en un hospital privado, se había quedado en casa de Cáceres, según familiares de la dirigente ambientalista asesinada.
Durante el velatorio se viven momentos desgarradores de dolor por parte de familiares y amigos de la dirigente indígena, quienes también pidieron castigo para los autores del crimen, según imágenes retransmitidas por la televisión local.
“No solamente hemos venido a rendir homenaje sino también a exigir justicia y el castigo de los responsables”, dijo a periodistas Miriam Miranda, líder de la Organización Fraternal Negra de Honduras.
Roberto Cáceres, otro hermano de Berta, repudió el asesinato de su hermana y dijo a periodistas que espera que este crimen “no quede impune”.
“Estamos seguros que con la presión que tiene el Gobierno hondureño vamos a lograr que el autor material como los autores intelectuales caigan”, subrayó el hermano de la dirigente indígena.
El crimen contra Berta Cáceres, madre de cuatro hijos, ha conmocionado a la sociedad hondureña, que de nuevo exige el cese de la violencia que a diario cobra la vida de unas 13 personas en el país.
En declaraciones a Efe, el coordinador del Movimiento Madre Tierra Honduras, Juan Almendares, calificó hoy el asesinato de Cáceres como “un crimen de lesa humanidad”.
Cáceres, quien hoy estaría cumpliendo 45 años, “es la máxima líder en la historia de la lucha ambiental en Honduras, una mártir”, enfatizó Almendáres.
Además instó a la Corte Interamericana de Derechos Humanos a que sea “más categórica en la defensa de los derechos humanos”.
El movimiento “Indignados” hondureños, surgido en mayo de 2015, convocó para hoy una movilización frente a la Casa Presidencial en Tegucigalpa para exigir justicia por el asesinato de Cáceres, quien en 2015 recibió el Premio Medioambiental Goldman por su lucha en defensa de los recursos naturales en el occidente del país.

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