La agricultura en un ambiente controlado

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La productividad garantizada de un cultivo es la solución mas eficaz para enfrentar los efectos del cambio climático en America Latina, así lo expresó varios expertos en un congreso en Panamá.

Este nuevo modelo de negocio en la producción de alimentos, que nació en Japón hace un par de décadas, utiliza ambientes cerrados y alta tecnología, y permite a los productores planificar los cultivos y alterar a su gusto elementos como la luz, humedad, concentración de dióxido de carbono o flujo del aire.

“No importa si llueve, si hay sequía o si hay un huracán porque dentro de estas fincas nosotros producimos los 365 días al año”, explicó a la agencia internaacional Efe David Proenza, presidente de la Fundación para el Desarrollo de la Agricultura en Ambiente Controlado (FDCEA, por sus siglas en inglés).

En la agricultura tradicional, las pérdidas oscilan entre un 30 % y un 40 %, mientras que con esta técnica son casi nulas porque se combate tanto el cambio climático como las plagas, explicó el organizador del II Congreso Internacional de Agricultura en Ambiente Controlado, que se inauguró hoy en Panamá y reúne a 600 expertos de todo el mundo.

Impacto ambiental

Este método de producción permite también minimizar el impacto ambiental, ya que no se usan fertilizantes químicos ni pesticidas, y garantizar la seguridad alimentaria de la población, que en 2050 alcanzará los 10.000 millones de personas, según las estimaciones de Naciones Unidas.

“Es la única alternativa que tenemos. El espacio dedicado a la agricultura no va a poder proveer de alimentos a las 10.000 millones de personas que seremos en 2050. Las tierras agrícolas están disminuyendo con los procesos de urbanización, especialmente en Latinoamérica, donde el 82 % de la gente vive en ciudades”, indicó la representante de CAF-Banco de Desarrollo en Panamá, Susana Pinilla.

El concepto de agricultura controlada, que se puede llevar a cabo tanto en suelo urbano como rural, abarca distintas vertientes como las fincas verticales, las granjas y huertos urbanos y los cultivos hidropónicos.

En Japón, la agricultura controlada representa a día de hoy el 1 % de la producción total, mientras que en Latinoamérica es un modelo de negocio que apenas acaba de empezar. “Japón es un país muy pequeño, nuestro terreno está muy limitado y necesitamos mejorar la productividad de las tierras porque la población crece sin parar”, apuntó por su parte el japonés

Toyoki Kozai, considerado una eminencia mundial en fincas verticales. La inversión inicial de este modelo productivo es alta porque se usa tecnología punta, pero el retorno de inversión es mucho más rápido y los costes de producción pueden disminuir hasta en un 25 %, según los expertos.

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