La amenaza del cibersexo sobre los menores de edad

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Las buenas calificaciones la hicieron merecedora de su primer celular. Como toda madre que quiere darle a sus hijos lo que nunca tuvo en su niñez, la mamá cumplió la promesa, pero dos meses más tarde nunca imaginaría el arma en potencia que estaba poniendo en las manos de su hija de 14 años.

Ante la presión de que todo el mundo tiene celular en una era tecnológica cada vez más consumista, muchos padres terminan regalando teléfonos móviles a sus hijos para que se comuniquen primordialmente con ellos cuando están fuera de casa o puedan hacer sus tareas o trabajos de investigación de la escuela.

Megan no soltaba el celular, según ella estaba escuchando canciones o viendo videos musicales. La rutina de ociosidad era estar sola en el cuarto, entrar y salir del baño de 5 a 10 minutos por promedio e incluso dormir con el celular a su lado. Esto hizo sospechar a su madre que algo estaba sucediendo, hasta que le pidió ver el celular. Resulta que tenía clave para acceder a todas las aplicaciones y hasta para contestar llamadas, lo que astutamente la menor logró con un sistema de bloqueo al cual nadie podía acceder.

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La niña desbloqueó el celular y su madre solo vio fotos “normales” de pie o de rostro “modificadas” que publicaba en Instagram. Desde ese día, la madre empezó a monitorearla en las redes sociales donde la niña aún no era muy activa. La interrogante era por qué la niña insistía en tomarse muchas fotos. Fue entonces que decidió revisarle el WhatsApp y logró darse cuenta de que la moda entre los compañeros de escuela y conocidos del barrio era pedir fotos a las niñas. “Estamos en una época que si no envías fotos provocativas no estás en nada”, las niñas están desatadas tomándose y compartiendo fotos”, alertó la señora.

Aunque la madre no encontró ninguna foto comprometedora, la prima sí le comunicó sus sospechas de que la niña se tomaba ‘selfies’ en brasiere. Al principio la niña lo negó y se le advirtió no caer en eso ni copiar a un artista ni amistades que lo hagan.

Un día, Megan tomó el teléfono sin permiso y la madre se dio cuenta. En esta ocasión estaba mucho tiempo en el baño, la madre la confrontó y le exigió le diera el celular que tenía debajo del brazo. La adolescente, muy serena, solo decía que estaba chateando como si nada estuviera pasando.

La madre le solicitó desbloqueara nuevamente el teléfono, encontrando una filmación de su hija en ropa interior acariciándose los senos al estilo porno, sin mostrar completamente sus partes íntimas, pero donde sí se le veía fugazmente el rostro. También confirmó que su hija estaba imitando mujeres porno porque en el historial constató que estaba viendo fotos de este tipo.

“Entré en shock, le dije cuéntame a quién le estás enviando esto, imagina la vergüenza y que ese material ruede por todo Internet, te estás exponiendo”. Megan solo bajó la cabeza, quizás no había terminado de filmarse y sí tenía pensado compartirlo. La madre la disciplinó y pasaron tres días de completo silencio sin comunicarse, cambiaron la clave del Wifi para que no se pudiera conectar.

Desde ese día la madre le decomisó el celular y desactivó el WhataApp, donde posiblemente había un contacto que le pedía enviara fotos, desconocen quién es la persona. Solo se lo permiten usar sin data por momentos y en presencia suya, como lo que es un medio de comunicación. También decidió llevarla a terapia psicológica para que reflexionara en sus valores como mujer.

“Se ha vuelto una moda no solo en adolescentes, sino entre adultos enviarse fotos y las mujeres lo ven tan normal que se toman fotos sensuales mirándose frente al espejo, mostrando partes de su cuerpo; el hecho de que otras lo hagan y compartan este tipo de fotos una no tiene que hacer lo mismo”, indicó la madre.

El psicólogo confirmó que Megan presenta estados de ansiedad y baja autoestima por querer llamar la atención de terceras personas. Ella quiere buscar obtener cosas más rápido del tiempo en el cual tiene que vivir. Aconseja a los padres observar el ambiente donde interactúan sus hijas y qué tipo de actividades desarrollan sus amigas. Los ataques de ansiedad pueden provocar un desequilibrio emocional que pueden llevar a un descontrol en el sistema nervioso, según explicó.

Esta peligrosa conducta que presentan muchas niñas es tan arriesgada que muchas veces desconocen que aunque se borren las fotos de la galería, estas quedan en la memoria interna del teléfono y en un momento dado si les roban el teléfono puede quedar al descubierto como les ha sucedido a famosas divas que salen desnudas en fotos y videos navegando por Internet.

Una hipótesis
Para el psiquiatra Algis Torres, en Panamá jóvenes y adultos (casados/as) no tienen relación sexual pero sí practican el cibersexo. Explica que se da mucho en los jóvenes porque mantienen la virginidad y a través de las redes pueden mostrarse desnudos, acariciarse e incluso masturbarse.

“Ellos aducen que la ventaja es que pueden hacerlo con muchas y se evitan enfermedades y que pueden llegar al matrimonio virgen, así como parejas que cuando están juntos no practican el sexo vaginal, sino anal. Muchas niñas lo hacen porque no hay contacto ni riesgos, y dado que es una realidad que muchos padres están pendientes y las llevan al ginecólogo, pero sí lo hacen”, enfatizó.

Sostuvo que los jóvenes recurren a eso durante el día, de acuerdo a como tengan los niveles de hormonas, que generalmente están disparados. Tanto la eyaculación como el orgasmo bajan la ansiedad. “Los niveles hormonales a los 15 y 16 años están al 300% y para muchos probablemente el cibersexo es una descarga a su ansiedad”, aseguró.

Las consecuencias
Explicó que antes los varones se masturbaban viendo revistas o un periódico donde salía una mujer en bikini; y en las mujeres jóvenes era un tabú masturbarse, pero muchas lo hacen cuando se bañan y montan bicicleta o caballo. Sin embargo, asegura que ahora es abierto, lo que hacen hoy es mostrarse desnudas a través de las redes y han perdido sus escrúpulos para mostrar su cuerpo.

Advirtió que estas jóvenes cuando se casan tienen problemas en su matrimonio puesto que para poder llegar a un orgasmo tienen que experimentar con fotografías e imágenes. “Han tenido estímulos previos antes del matrimonio más fuertes y su esposo que no conoce las estrategias de la vida sexual pasa trabajo si esa mujer nunca tiene un orgasmo”, precisó.

Muchas piensan que pueden salirse de eso ahora de jóvenes, pero después quedan enganchadas, puesto que se vuelve adictivo. “Nada las estimula si no se masturban primero y eso trae fracaso en el matrimonio, por eso existen muchas mujeres con 50 o 60 años que nunca han tenido un orgasmo y tienen hasta 10 hijos”, según su experiencia tratando estos temas.

Citó como ejemplo casos de mujeres famosas que, quizás por su cansancio o agotamiento, difícilmente experimentan un orgasmo, entonces cuando están relajadas recurren al cibersexo. “La mayoría de las artistas que tienen problemas matrimoniales es por el sexo, lo que pasa es que no lo dicen. Muchas terminan siendo bisexuales o lesbianas, se buscan a una amiga que las estimule y nunca buscan a un hombre”.

Torres aconseja a los padres de familia tener cuidado cuando le entregan un teléfono móvil a sus hijas, enfatizando que esto no se trata de principios, pues les pueden dar el mejor ejemplo, pero la presión de grupo y la tentación es muy fuerte.

También recomienda bloquear los dispositivos para prevenir que puedan curiosear, aunque al principio digan que no les gusta, pero después quieren hacerlo una y otra vez, “es como el que consume drogas”. Cuando la gente practica el cibersexo, asegura, es difícil incluso hasta para casarse, porque no encuentran la pareja ideal, ya que muchas cosas que ven en Internet en temas sexuales no son realidad, son videos editados y actuación.

La popular de la escuela

Es frecuente observar niñas de 13 y 14 años con celulares costosos y los padres a veces no supervisan sus actitudes frente al bombardeo en televisión, películas, revistas y redes sociales de mujeres provocativas con vestimenta sensual, a quienes las niñas quieren imitar para entrar en competencia.

La imagen distorsionada de las mujeres también se refleja en comerciales anunciando salas de chat y videos musicales con canciones y bailes sensuales que proyectan a jóvenes hasta en edad escolar.

Actualmente, en las redes sociales circula un video completamente filmado en un colegio público de la ciudad capital. La letra de la canción abiertamente está dedicada a las menores de edad de parte de los mejores (mayores de edad) y las incitan a preparar su “falda cortita y camisa apretadita”, es decir todo lo contrario al uso correcto del uniforme.

En un ambiente de baile y fiesta, la popular de la escuela totalmente maquillada y con las uñas pintadas, es catalogada como la caperucita deseada por los lobos, la bendecida, la friend de la consejera, a quien todos tienen que mirar tomándose su selfie en estado happy. Supuestamente todos la respetan y solo le gusta los “manes” que usan corbata. Aunque gana 4.0 y 3.0 sabe multiplicar por sus altos seguidores en Instagram. Y si hace revalida es porque le cayó mal a alguna profesora.

Noticias 7 Días intentó contactar a un vocero del Ministerio de Educación durante toda la semana, pero no recibió respuestas. La pregunta es cómo obtuvieron el permiso de filmación en un colegio público para transmitir este tipo de mensajes que pregonan totalmente lo opuesto a como debe ser la conducta escolar, incluyendo el uso del uniforme. Lo más absurdo es que detrás de una de las imágenes filmada en el patio del colegio, en un balcón hay un versículo bíblico que dice “Honra a tu padre y a tu madre para que seas feliz y de larga vida sobre la tierra”.

Los selfies, culto a la imagen

Las plataformas sociales han despertado la egolatría o el culto a la imagen, en otras palabras, el narcisismo.

Postear de forma excesiva autorretratos (selfies) en las redes sociales ya deja de ser una tendencia para convertirse en un medio de expresión ante la falta de muchas necesidades o vacíos no satisfechos. Más allá, se ha convertido en una alerta para que muchos padres estén al tanto de por qué muchas niñas y adolescentes asumen conductas como el cibersexo.

Pero qué hay detrás de este comportamiento que pude terminar siendo obsesivo y cada vez más está asociado al acoso sexual, la pedofilia y la pornografía. Expertos en psicología aducen baja autoestima, inseguridad y formas de llamar la atención para buscar la aprobación de los demás.

Autofotografiarse ocasionalmente mediante teléfonos móviles o cualquier otro dispostivio tecnológico mientas desarrolla alguna actividad social o en familia ya es algo normal, sin embargo, qué hay de esa conducta repetitiva en público de tomarse fotos provocativas o en la soledad, incluso en ropa interior, frente al espejo mostrando los glúteos o en otras múltiples poses. O peor aún publicarlas o compartirlas con otras personas.

El objetivo ¿será like, follows, presumir o vanidad? En los últimos años, los jóvenes son quienes con mayor frecuencia buscan la aceptación de la gente mediante redes sociales, al publicar y comentar fotos que también muestran estados emocionales del momento.

Según diferentes estudios, el uso excesivo de las redes sociales puede producir problemas psicológicos como depresión, adicción, déficit atencional o hiperactividad, entre otros.

El fenómeno de los selfies para cibersexo pueden desencadenar en un efecto dañino a tan temprana edad. Antes de hacerlo, medite hoy en las verdaderas intenciones y las posibles consecuencias a futuro.

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