La candela se apoderó de la ‘Cuevita’

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El peculiar olor a pegamento, el sonido de la sierra, de la máquina de coser y la engrapadora industrial no era lo habitual la mañana de aquel lunes. Los ebanistas y tapiceros, con rostro triste, no podían creer lo que sucedió dentro de sus talleres.
Cuando la luna llena iluminaba el cielo panameño, la candela se apoderaba de dos talleres de ebanistería y uno de tapicería, ubicados en calle 17, Santa Ana, en el conocido sector denominado ‘La Cuevita”.La candela se apoderó de la 'Cuevita'

Los hechos

“Cierro los ojos, aún veo las llamas…fue horrible, salí corriendo con las niñas”, expresó una de las moradoras que entraron en pánico mientras las llamas consumían poco a poco todo lo que había dentro del caserón 13-90.
El siniestro ocurrido el domingo 24 de enero, cuando el reloj marcaba las 8 de la noche, provocó que muchas personas se desmayaran, mientras escuchaban los grito de un adulto mayor que intentaba escapar de las llamas dentro del caserón.

El personal del Benemérito Cuerpo de Bomberos de Panamá actuó inmediatamente, y con mucho esfuerzo y dedicación lograron sofocar el fuego y evitar que se propagara.
Toda la noche el humo penetraba las fosas nasales de  los habitantes de este sector. Al salir el sol, el escenario era otro. De las viejas maderas de este caserón aún emanaba humo.
Se veían muchos sillones cuyos dueños jamás verán el resultado del trabajo encomendado a los profesionales de la madera y de la tela, que arduamente trabajaban para llevar el sustento diario a sus hogares. En otra esquina, un triciclo y una bicicleta ya no podrán ser utilizados por los niños de esta vecindad. Uno a uno de los dueños y trabajadores de dichos comercios llegaban a ver cómo había quedado todo.
Por otro lado, bien deprimido, estaba Daniel Díaz, tapicero, quien no podía creer lo sucedido. “Lo primero que pensé era en los muebles ajenos…a veces los clientes no creen, pero esto fue algo fortuito…mis pérdidas ascienden arriba de los $5 mil”.

https://www.youtube.com/watch?v=pIba1n74n4A

 

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Abdiel Gallardo, morador de la ‘Cuevita’.

Entre tanto, Abdiel Javier Gallardo, residente en esta comunidad, manifestó que intentó sofocar las llamas, pero como observó que era de gran magnitud, se enfocó en rescatar a su familia. “Empecé a gritar para que salieran del inmueble e  inmediatamente saqué el tanque de gas”, contó Abdiel, residente en el 13-84, quien solo escuchaba los gritos del señor Arcecio Villarreta, de 61 años de edad, encargado de cuidar estos talleres.
Más tarde, se conoció que Villarreta, apodado ” Suzuki”, oriundo de La Pintada, provincia de Coclé, no logró salir y fue consumido por las llamas.

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