La pesadilla de los busitos colegiales

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Claudio Díaz recibió como si fuese un balde de agua fría la noticia de la nueva tarifa del busito colegial de su hija.
Una empresa subcontratada por el colegio, la misma que ha estado transportando a su hija durante los últimos dos años, le cobraba $90 mensuales. Ahora, el precio subió a $110.
El golpe ya era duro, pero cuando Claudio comenzó a comparar las circunstancias entre el año de clases entre el 2015 y el 2016, la cifra le cuadraba aún menos.
Él y su familia viven en la urbanización San Antonio. La escuela particular estaba ubicada el año pasado frente a la Iglesia del Carmen, en el cruce de la Vía España y la avenida Federico Boyd.
Ahora, el plantel fue mudado más cerca, en el edificio que era sede de la antigua Universidad Latinoamericana de Ciencia y Tecnología (Ulacit). A eso, agréguenle que la gasolina está en la actualidad casi un 50% más barata que para la misma época del año anterior.

La gota que derramó el vaso fue que se enteró de que para llegar a la nueva sede más cercana, el busito ya no necesitará ir por corredor.
Para Claudio Díaz era claro: esto no se justifica.
Al igual que el año pasado, Claudio y su esposa decidieron que llevarán personalmente a la niña hasta la escuela y que el busito se encargue del viaje de regreso, ya que la empresa que brinda el servicio les advirtió que la irían a buscar a su casa a las 5:00 a.m.”No voy a despertar a mi hija a las 3:45 de la mañana para tomar un transporte y que pase más de tres horas despierta antes de llegar a la escuela. No es justo para ella”, comentó el padre a Noticias 7 Días.
“Los transportistas escolares siempre te cobran el primer mes y el último, marzo y diciembre. Este año el seguro es de 10 dólares. Así que de salida se me fueron 230 dólares. El año pasado fueron en total 190 dólares. O sea, 40 dólares de más de un solo cascarazo”.

“Este año, ni siquiera me llamaron para verificar la ruta”, cuenta Claudio. “Un día antes de que comenzaran las clases no sabía el nombre de la persona que conduciría el busito de mi hija”.
Y por cierto, ni la escuela ni la empresa subcontratada para dar el servicio de busitos les han informado sobre cuál es la aseguradora por la cual pagó $10, ni cuál es la cobertura.
Esta historia de “terror” se ha repetido para muchos otros padres de familia, particularmente para aquellos cuyos hijos viven lejos de las escuelas.

Pero según afirma Rafael Samuels, secretario general de la Cámara Nacional de Transportistas Colegiales, las tarifas en general no han cambiado. El dirigente gremial culpó a los colegiales piratas de estar especulando con las tarifas, y que esto en última instancia afecta la reputación de los transportistas legales.
“Nosotros tenemos una tarifa anual, van como tres años que no la hemos aumentado”, sostiene Samuels. “La idea no es tomar ventaja del cliente, la idea es servir, dar un servicio de calidad, porque este transporte es para quienes van a ser los hombres y mujeres del mañana”.

“Tenemos una responsabilidad con los padres, con los niños y con la patria, y debemos dar un servicio de calidad, pero al precio más rentable posible sin afectar a nadie”, aclaró. “Nuestra tarifa está reconocida por la Autoridad del Tránsito”.

Actualmente, la Cámara Nacional de Transportistas Colegiales tiene 3,500 transportistas agremiados. Al mismo tiempo, existe un número indeterminado de transportistas ilegales que ejercen la labor de colegiales, incluso con buses que ni siquiera están pintados de amarillo, como lo establece la ley.
Más de 800 mil estudiantes de educación básica, premedia y media iniciaron este lunes el año lectivo 2016. De estos, 670 mil son de escuelas públicas y 133 mil de colegios particulares.

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