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La policía: Entre pitos y flautas II

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Por Leoncio Domínguez

Cuando este Gobierno tomó posesión se encargó al Ministerio de Seguridad Pública un programa que permitiese la reinserción de aquellos delincuentes primarios. Lo que vino a denominarse “Barrio Seguro”, de la mano del Vice Ministro de entonces, Rogelio Donadio. Se puso en marcha dicho programa que trataba de rescatar a diferentes miembros de bandas de delincuentes o pandilleros de todo el país, a estos se les daban cursos de readaptación, capacitación y reinserción social, además de un salario mensual.

Ese proyecto piloto se inició en Colón, y se estableció por toda la República Panameña. Sin embargo, hasta la fecha se desconocen los resultados, o al menos no se hicieron píublicas las personas que lograron ser reinsertadas a la sociedad, y cuantos miles de balboas ha costado a los panameños, esta iniciativa.

Existen otros programas para blindar nuestras fronteras contra el paso de “la droga”, destinando muchos millones, pero qué pasa con el “panameñito de apié, quién lo blinda a él, o siempre viviremos en la continua persecución de inseguridad que se vive en el país.

Nuestros mandatarios están preocupados por lo que pasa en otros países, olvidando por ejemplo, lo que ocurre en nuestras fronteras con Costa Rica, que sus residentes y nativos entran a nuestra tierra a comprar combustible, el tanque de gas subsidiado, entre otros productos, que sí afectan a los panameños de a pie, pero no vemos al mandatario blindar o impedir estos abusos consentidos.

Sin embargo, si se les llena de satisfacción la “supuesta” reducción de la delincuencia en un 50%. El presidente nos dice que la economía de Panamá ha crecido, lo que nos obliga a preguntar: ¿Dónde está ese crecimiento traducido a  balboas y a que corresponden?, ya que el mismo se ha visto obligado a pedir una Dispensa Fiscal a la Asamblea Nacional de Diputados.

Esto es un enredo nacional, que nadie sabe la realidad de las cosas, apostaría por qué ni nuestros gobernantes saben cómo están las vainas de este escenario que pinta de color gris a negro.

Mientras tantos custodios y policías desayunan, almuerzan y cenan del mismo menú que los presos, que se quejan continuamente de poco, malo y peor, “nos hinchan con el arroz a falta de pollo o carne, que cuando nos toca, es un trozo como el dedo gordo del pié, eso sí huevos duros, y maduros cada día.”

Hacen falta tantas cosas que difícilmente los próximos gobernantes no van a saber por dónde empezar, y es que está la casa por barrer y muchas balboas se pierden en el camino de la corrupción y mientras se construyen grandes hoteles, edificios residenciales, parques y jardines, nos olvidamos de los que no tienen posibilidades y viven en la miseria entre la delincuencia y bandidaje en manos de los jefes de mafias sin escrúpulos que los contratan por “4” balboas para que hagan trabajos sucios.

¿Dónde están los programas de antaño que se empezaron a realizar en Colón?, nos dirán que cuando estaban activos esos programas las pandillas no actuaban en Colón, y se venían a Panamá. Bueno, hay que establecer normas de conducta a través de la cultura y la enseñanza, vincular a la Iglesia, y crear granjas escuela, no para los que ya están en centros penitenciarios cumpliendo su condena, sino para los que no tienen nada, incluso les falta educación y aprender de la vida en sociedad colectiva, sepan valorar las cosas y las sensibilidades, por una razón simple. Las personas somos todas hijos de Dios, como tales tenemos derecho a recibir su palabra, también a una educación básica, y en esa educación forjar costumbres y amistades con personas no contaminadas.

Desgraciadamente, esto no va a cambiar y Panamá, siempre será lo mismo, mientras no surja un gobierno fuerte que marque la pauta a seguir dentro de unas coordenadas sociales y cívicas.

Este gobierno lo intentó, pero ha pasado su gestión con más pena que gloria, porque ha estado más pendiente de Martinelli que de gobernar adecuadamente, eso lo ve la gente de a pie, los panameñitos y panameñitas, que no pueden acudir a depositar su voto el día que habrá elecciones porque ni plata tienen para desplazarse a los colegios electorales.

Así son las cosas que son así.

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