La Roja se da varios tiros al pie, y Messi… fue Messi

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Los errores puntuales y un castigador Lionel Messi acabaron con la ilusión de un equipo panameño que soñó con desafiar a Goliat y acabó arrollado 5-0 ante Argentina, en su segunda salida en la Copa América Centenario.

Panamá entero vibró con el partido, desde tempranas horas de la mañana la afición se vistió de rojo y en la calle no se hablaba de otra cosa que del Panamá-Argetina.

El momento llegó. El árbitro Joel Aguilar pitó el inició del cotejo y un Panamá irreconocible se le fue encima a retar al que muchos aseguran es el número uno del mundo. Lionel Messi estaba en la banca. Mejor se hubiese quedado ahí, la verdad.

“Bolillo” mandó a sus pupilos a presionar la salida de La Albiceleste, y los sudamericanos se veían asfixiados, sin ideas, ni espacios para desarrollar su juego; en cambio, La Roja, cada vez tomaba más confianza y el sueño comenzó a verse posible.

Sin embargo, al minuto seis, una falta inexplicable de Blas Pérez sobre Javier Mascherano en el medio de la cancha, le dio a los argentinos la primera chance. Y no perdonaron, Nicolás Otamendi aprovechó su potencia y de cabeza, venció a Jaime Penedo un minuto más tarde de la infracción.

Se alborotó el avispero. Y es que el conjunto nacional seguía con las ganas. El ímpetu era tanto que no le importó el gol. Se fueron encima, arrinconaron al rival, pero otra infantilada, ahora de Aníbal Godoy, que estando amonestado, le dio un manotazo en la cara a un rival, y, como era de esperarse “El Verdugo” Aguilar lo envió a las duchas. Apenas era el minuto 31.

Pero La Roja había llegado al Soldier Field de Chicago a hacer historia y no tenían en mente dejar escapar el sueño. Armando Cooper bajó a tapar el lugar de Godoy y el equipo continuó en busca del empate.

Gran planteamiento de Hernán “Bolillo” Gómez, que basado en el orden, alineó a un equipo que demostró fuerzas y ganas de tocar el cielo. Jamás dejó de pelear sin importar las adversidades.

Se llegó el final del primer tiempo y el rostro del técnico argentino, Gerardo “Tata” Martino era de pocos amigos. Un Panamá sin historial, ni nombres de respeto, arrinconó a sus estrellas y los deslució en gran parte de los primeros 45 minutos.

Inició el complemento y “Bolillo” replegó a los suyos, el desgaste que se hizo en la primera parte les pasaría factura y necesitaban piernas para aguantar el resto del encuentro. Lionel Messi seguía esperando o lijando banca como decimos los canaleros.

A los 61 minutos La Pulga, mejor conocido ayer como la pesadilla, hizo su entrada al encuentro y desde entonces sin la necesidad de correr mucho, se dañó todo el trabajo hecho por el equipo nacional desde el minuto uno. Ojo, los errores también fueron un determinante, pero ante Messi está prohibido fallar.

Solo habían pasado siete minutos de Leo en la cancha, cuando Luis Henríquez y Roderick Miller se volvieron un ocho, el balón rebotó en la cara de Ganzalo Higuaín y como dicen: el esférico busca a los que lo saben tratar. Messi la recogió y venció a Jaime Penedo con un disparo sutil, pegado al poste derecho. La Albiceleste ganaba 2-0.

Diez minutos más tarde, una falta de Gabriel “Gavilán” Gómez, sobre el 10 argentino fue cambiada por un pedazo de gol de un jugador de otro mundo que no te perdona.

Ya lo había dicho “Bolillo” Gómez en la previa del encuentro: “Si Messi está inspirado, mata a cualquiera”. Y Así fue. Ni más ni menos.

Panamá se desdibujó. El golpe anímico y el desgaste físico hicieron su trabajo. Sin decir el factor sicológico de tener a semejando “bicho” en frente. Desde entonces, todas ganas de ir a buscar un gol fueron más por dignidad que por buen juego. Malas decisiones, pases imprecisos y las muestras de desesperación liquidaron las esperanzas de La Roja.

Argentina comenzó a mover el balón de un lado al otro, reconociendo el momento del cotejo y conociendo las necesidades del rival. Una salida alocada de Miller, quien quiso jugar a ser conductor, terminó en un regalo al medio campo sudamericano, que esperaba esto mismo para hacerle llegar el balón a Messi, quien desparramó a Baloy y, por más bonita que se viera la estirada de Penedo, no pudo evitar el cuarto tanto en conrta y el tercero del cinco veces ganador del Balón de Oro.

La guinda al pastel fue obra de Sergio Agüero, quien recogió un balón en una jugada iniciada, por Messi, suena repetitivo ¿verdad?. La cuestión es que el “Kun” hizo lo que le correspondía y completó la manito.

Ahora, La Roja quedó con tres puntos, y diferencia de -4, en la tercera posición del Grupo D, se jugará la clasificación a la siguiente ronda el próximo martes ante Chile, segundo. La Albiceleste ya está en cuartos de final.

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