La situación penal penitenciaria en Panamá, con dificultades

81

Por Carlos Montenegro

La situación penal penitenciaria en Panamá no se resuelve tan fácilmente. La clasificación de los internos tarda en producirse, los mecanismos son del todo deficientes y lentos, los protocolos impiden la aplicación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en toda su extensión, y son varias denuncias de Naciones Unidas las que ha recibido en los últimos años la República de Panamá.

La clara definición de Centro Penitenciario es bien sencillo, se trata de un lugar de alta seguridad, donde se recluyen a las personas con carácter preventivo pendiente de resolución judicial, y también a los que fueron condenados con sentencia firme. Preventivos y penados deberían estar separados unos de otros.

Los Centros Penitenciarios deberían tener todos los mecanismos necesarios para que los internos pudieran desarrollar sus actividades normales de estudio, biblioteca, terapia, reeducación, un lugar para poder realizar el culto a Dios, iglesia católica o cristiana, docencia ecuánime, un minisuper, cafetería, lo que en otros países se denomina economato, para que los internos puedan comprar sus necesidades mínimas.

Para pagar, se establecerían unas tarjetas de prepago interno, de tal forma que la familia pueda ingresarle aquellas cantidades que se estipulen reglamentarias evitando así que el dinero en cash/efectivo fluya entre los internos, porque como es sabido, puede generar controversia y situaciones de extorsión o robo.

La clasificación sobre penados y preventivos debería producirse de inmediato, es decir a las siguientes 72 horas del ingreso del interno. Ese examen en preliminar deberían realizarlo, personal especializado y profesional; criminólogos, pedagogos, medicina legal, y expertos en reinserción.

A los penados, se les tendría que recluir en Centros Penitenciarios dotados de diversos espacios para andar, escuela, área de estudios o biblioteca, y posibilidad de estudiar una profesión u oficio, un postgrado, incluso una carrera universitaria, con cargo a las arcas del gobierno.

Estas prácticas no constituyen un lujo, es la necesidad orbitánte en un Estado de Derecho, porque una persona haya sido condenada, no debería perder su estatus personal, y deba ser tratado como un animal, aunque haya cometido un delito por muy feo que este sea.

Decía una abogada española allá por los años 1939: “Odia al delito y compadece al delincuente”. Concepción Arenal, modernizó las instituciones penitenciarias de España y aún hoy se siguen algunas bases y estrategias que ella implantó en el sistema general penitenciario español.

El que fuera director general de instituciones penitenciarias Antonio Asunción, fue el artífice de las reformas penitenciarias más importantes, construyó modernos centros en toda España, incluso varios de ellos con piscina, tanto fue su éxito que Felipe González lo nombró Ministro de la Gobernación.

Asunción presentó en varios países latinoamericanos diversos proyectos de centros penitenciarios como en Perú, Colombia, Nicaragua y Chile, sin embargo, una larga enfermedad acabó con su vida tras no poder superarla.

No obstante el Centro Penitenciario de Valencia (España), con más de 2.400 internos repartidos entre enfermería, hospital, talleres de trabajos, preventivos y penados lleva su nombre en reconocimiento a su labor política en defensa de los Derechos Humanos y la humanización de los centros penitenciarios de España.

Sin embargo, en Panamá, con una población recluida muy importante la mayoría por tráfico de droga y delitos conexos, asesinos a sueldo, robos con secuestros y violencia las personas que delinquen por primera vez lo vuelven a hacer muchas más y se convierten en carne de cañón de forma inevitable.

La falta de cultura en Panamá, no haber acudido a escuelas para completar su educación, y la falta de liquidez son las causas que hacen posible la delincuencia de pandillas y bandas organizadas, y eso es lo qué hay que prevenir.

Los centros penitenciarios en general y en particular los de la República de Panamá, no puede ser que “Los Centros” que se constituyan en escuelas de aprendizaje de aquellos que caen por primera vez, y lo que no es de recibo, es que aquellas personas con un nivel cultural superior, incluso policías y agentes del servicio del orden público, se encuentren alcinados entre las personas que ellos mismos hayan detenido lo que se convierte en una situación difícil para ellos, porque su vida corre peligro.

Según nos cuentan en algunos centros penitenciarios las mafias cobran por colchones, celdas o habitáculos cochambrosos, celulares. Con plata uno tiene lo que quiere.

Nos aseguran, los que saben de estas materias y situaciones, que todos los que trasgreden la Ley en su punto máximo, son conocidos de las autoridades policiales, sin embargo, no los detienen por miedo a represalias, y solo se interviene cuando estos pasan todas las barreras y los medios nos hacemos eco de las cantidad de muertes violentas, atracos en plena vía pública como por ejemplo el que sucedió hace unos días en el corredor sur.

Para que ustedes sepan, la misma comida que se les sirve a los presos, es la que se les sirve a la guardia policía nacional y a los custodios.

Hasta el peluquero de los presos, les pela el pelo a los custodios – es como un toma y daca- , por lo que esa confraternización de hermandad entre unos y otros hace que llegue a existir una amistad.

Eso es peligroso y atenta contra la seguridad de muchos incluso de la propia estructura penitenciaria y el cumplimiento del poder establecido, si la policía, los “custodios” y otros oficiales estuviesen bien pagados, otro gallo cantaría, vemos situaciones diarias que uno cree que es pura ciencia ficción, o quizás que es una extensión de la telenovela mexicana Rosario Tijeras.

Y cada día, cada semana, asesinatos por ajustes de cuentas policías, abogados, comisionados, fiscales, se cuentas por cientos o por millares.

También son muchos empresarios los que encuentran la muerte violenta, por quienes no conocen a Dios, ni saben de él, y los capos y se sirven de aquellos jóvenes y no tan jóvenes necesitados de plata para alimentar a sus familias la oportunidad de extorsionar o aniquilar bandas enteras o quizás buscando el poder territorial.

Nos gustaría conocer cuál es el proyecto de este Gobierno por una parte para dotar unos centros dignos y coherentes para que los internos vivan de forma diferente dentro de las normas que la Declaración Universal de los Derechos Humanos contempla, y que parece ser que Panamá no cumple habida cuenta por las denuncias que recibió el Gobierno del anterior presidente Varela.

Por otra parte, qué medias va a tomar el Gobierno para diezmar las bandas, porque cada día son más atropellos y delincuencia que con armas automáticas las que se vienen utilizando de carácter militar y sobre todo en estas fechas navideñas.

Muchas personas con las que hemos hablado, tienen la esperanza y la convicción de que este Gobierno pondrá en práctica una serie de medidas capaces de frenar la delincuencia. Lo manifestado en este artículo les compete a dos ministerios al de Seguridad Pública y al Ministerio de Gobierno, no son fáciles los temas, pero hay que empezar a trabajar con la fuerza y la dignidad heredada de nuestro creador.

 

Leave A Reply

Your email address will not be published.