La veterana feria de arte Brafa, un destello de luz en una Bruselas herida

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Fotografía facilitada por la veterana feria de arte Brafa que abre sus puertas en Bruselas, una cita imprescindible en arqueología, antigüedades y artes tribales que supone un destello en una ciudad lastrada por las tensiones sociales, la burocracia de las instituciones europeas y los aprietos financieros de la ciudad. EFE

Bruselas, 23 ene (EFE)
La veterana feria de arte Brafa abre sus puertas en Bruselas, una cita imprescindible en arqueología, antigüedades y artes tribales que supone un destello en una ciudad lastrada por las tensiones sociales, la burocracia de las instituciones europeas y los aprietos financieros de la ciudad.
La feria cuenta con 135 galerías de arte con fuerte presencia europea y obras que, en cambio, llegan de todos los confines del mundo y destacan más por su calidad y rareza que por su espectacularidad.
No obstante, reúne desde firmas modernas como Damien Hirst, Pablo Picasso, Monet, James Ensor o Victor Vassarely, a sarcófagos egipcios o piezas de la antigua Grecia, sin olvidar a maestros que dejaron su huella en Bruselas como Brueghel.
Brafa se celebra a poco más de cien kilómetros de la feria de arte y antigüedades más conocida a nivel mundial, la Tefaf de Maastricht, pese a lo que ha logrado consolidarse como una referencia en los dominios menos atendidos por su prima holandesa: la arqueología, las artes tribales y las antigüedades.
Una de las piezas más preciadas es, precisamente, un busto de Calígula, una rareza valorada en unos 900,000 euros que destaca en el espacio de la galería de Jaume Bagot, la única española que este año ha logrado un espacio en la feria.
Cuando el denostado emperador romano fue asesinado en el año 41 tras haberse forjado fama de tirano, megalómano y amigo de las perversiones sexuales, la mayor parte de sus imágenes fueron destruidas o escondidas; de ahí su valor, destaca el galerista.
Junto al rostro en piedra se yergue otro semblante, el de su hermana Drusila, cuya temprana muerte, rodeada de intrigas y rumores sobre incesto, causó un fuerte impacto sobre el temperamental emperador. Hoy, tan solo se conocen otros seis retratos de la joven, explica Bagot.
Pese a esta querencia por el mundo antiguo, dos obras modernas abren la Brafa como las más preciadas: el lienzo de Marc Chagall “Mujer y marido” y el “Busto de mujer” de Alberto Giacometti, con un valor estimado de 3.4 millones de euros y 2.5 millones, respectivamente.
Un dibujo original de Hergé, el padre de Tintín, para la cubierta de un álbum de “Las hazañas de Quique y Flupi”, pone en valor uno de los mayores talentos belgas, el noveno arte, al ocupar el tercer puesto de salida con un precio de un millón y medio de euros.
Brafa es uno de esos acontecimientos preciosos que suceden en la capital de europea -esa tierra de nadie cultural, eclipsada por el glamour de París, el dinamismo de Londres y la creatividad de Amsterdam- que pasa desapercibido a los ojos del gran público, pese a lo que en 2015 logró atraer a 55,000 visitantes.

María Tejero Martín

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