Las creencias, mitos y leyendas de la Semana Santa

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Desde el tiempo de nuestros abuelos nos han llegado creencias y supersticiones propias de los días de Semana Santa, que permanecen en el tiempo a través de muchas generaciones a pesar de la creciente era tecnológica.

Reunidos en el portal de las casas, preferiblemente por las noches, niños y jóvenes de todas las edades aún les gusta escuchar los cuentos provenientes de diferentes regiones del interior del país.

Las más populares son no ir al río porque te conviertes en pez, ni trepar árboles porque te conviertes en mono.

Aquí les traemos las más extrañas y conocidas creencias que ya forman parte de nuestras tradiciones e identidad cultural.

El caballo te puede hablar
No se puede montar a caballo porque el caballo te habla y puedes morir.

No trabajar
Nadie en la familia puede cocinar en Jueves y Viernes Santo. Preparan las empanadas, los bollos, panecillos y pescados a tiempo para que estén listos para comer, porque no se puede trabajar.

Dar rejo a un palo
El Viernes Santo, tradicionalmente se levantan sin hablar con nadie, hacen sahumerios y les “dan rejo” a los árboles que aún no han dado fruto, para que la próxima cosecha den frutos. La persona que puede darle rejo al árbol debe ser alguien que ya tenga hijos.

Tallo que sangra
Los mediodía del Viernes Santo, también sin haber hablado con nadie, muchas personas cortan el tallo de un árbol llamado Coquillo, el cual gotea una savia parecida a la sangre. Se recoge y guarda en un frasco tapado. Cuando alguien tiene dolor de muela o dolor de oído entonces le untan con algodón y quedan sanos.

Imagen en clara de huevo
En la mañana del Viernes Santo, muchas personas tradicionalmente depositan el contenido de un huevo de gallina en un vaso con agua para luego a mediodía ver el resultado: una imagen que se releja producto de la clara del huevo que se torna en forma de una telaraña. Si la imagen es un avión o barco quiere decir que van a viajar; una iglesia, casamiento; ataúd, muerte; frutas, buena cosecha y producción.

Quemar mierda de vaca
La madrugada del Viernes Santo recogen mierda de vaca para ahuyentar las tormentas. Se queman y esto hace que se calmen.

Cuidado y quedas pega’o
Si se tienen relaciones sexuales en Viernes Santo, puede quedar pegado, por eso ningún cura oficia matrimonios en Semana Santa. Mientras que otros, de hecho, contra toda lógica racional, se abstienen de comer carne en todas sus formas.

Cabello sano, si te lo cortas
Cortarse el cabello un Viernes Santo promete un cabello sano y bello el resto del año.

Si contestas se te cae el brazo
Durante el Viernes Santo, si algún hijo o hija le levanta la mano para pegarle a padres se le puede caer el brazo. Por el contrario, si algún papá regaña con ira a su hijo, la ira llama al diablo.

Llueve si sales a las 3:00 p.m.
No salir a la puerta ni a la calle el Viernes Santo a las 3 de la tarde (hora de la muerte de Cristo), porque llueve.

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Mitos y leyendas

La Tulivieja, La Tepesa o La Llorona
Se lamenta por las noches cerca de las quebradas y ríos llorando a su hijo perdido. Cuenta la leyenda que era una hermosa y joven mujer muy parrandera que no se perdía ninguna fiesta del pueblo. En una ocasión, aprovechando que el esposo estaba de viaje, la mujer se fue a un baile con su hijo en brazos, de camino lo dejó debajo de un palo de mango a orillas de un río, pero una fuerte tormenta arrastró a su hijo por el río, y cuando regresó ya no estaba y comenzó a llorarlo. Como castigo se convirtió en un monstruo con agujeros en la cara, cabellos largos hasta los pies, garras en vez de manos y piernas flacas con pies invertidos. Desde entonces vaga por la eternidad buscando a su hijo con un lamento escalofriante.

El Chivato
Es el mismo demonio, con cuerpo de hombre pero patas de chivo, con enormes cuernos en su cabeza. Se aparece en cualquier camino a altas horas de la noche, despide fuerte olor a azufre y por donde camina no vuelve a crecer planta alguna. Ataca a las personas por la nuca y las deja con una especie de baba. Aquel que va por el campo y lo escucha bramar, solo un milagro lo puede salvar. También puede tomar forma de un perro negro y grande, y va cambiando de aspecto y tamaño conforme se le provoque.

La Silampa
En la medianoche es cuando se aparece. Su apariencia es como de una sábana blanca que sobrevuela el campo y se confunde con la neblina. También la describen como un bulto blanco sin forma que sale de los montes y va creciendo cada vez más hasta alcanzar varios metros de altura, asustando a los que se atrevan a deambular a altas horas de la noche, especialmente a los mujeriegos.

La Mona (Bruja)
Se aparece por los pueblos cuando se acerca la noche en los corrales de animales, entre los árboles o sobre los techos de las casas. Es una criatura con cara de mono, baja estatura, ojos rojos y alarido aterrador que ataca o va tras las personas cerca de la medianoche.

Todos los que se han topado con estas criaturas dicen que se les hiela la sangre y quedan sin habla, y para poder librarse deben recitar el Padre Nuestro y otras oraciones.

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