Las obras por concluir de Odebretch y el tema de los sobornos

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LA BITÁCORA

EBRAHIM ASVAT

 

En la América Latina se ha desatado la más grande investigación de corrupción de la historia. Por primera vez una multinacional latinoamericana ha colmado las primeras páginas de los diarios del mundo por su supuesta conspiración con funcionarios de distintos gobiernos para adjudicarse multimillonarios contratos de infraestructura.

Las revelaciones han demostrado pago de sobornos en varios países de la América Latina. El escándalo mantiene en hilo a toda la clase política incluyendo a Presidentes y Ex Presidentes. Pero desde la perspectiva histórica, la intervención de las multinacionales y las empresas extranjeras en la vida política de los Estados de la región es de vieja data.

Recordemos como la United Fruit Company ponía y quitaba presidentes en América Central. Las travesuras de la empresa americana ITT en Chile. En el mundo han existido sinnúmeros de escándalos de corrupción donde ni las empresas suecas han escapado de estas malas prácticas.

Ha sido una práctica común de las empresas multinacionales corromper a funcionarios para adjudicarse contratos. En 1977 los Estados Unidos dictó la primera ley Anticorrupción que prohíbe a las empresas americanas pagar sobornos en el extranjero.

Los europeos siguieron con las malas prácticas hasta el siglo XXI cuando iniciaron el proceso de penalizar los sobornos internacionales. Sin embargo, no han sido tan estrictos en su aplicación. Recordemos el reciente caso de la francesa Alcatel Lucent que en el año 2010 acordó pagar una multa de 137 millones por sobornar a funcionarios en Kenia, Taiwán y Costa Rica. La empresa aeroespacial Lockheed se vio envuelta en un escándalo de corrupción al sobornar funcionarios holandeses, alemanes y japoneses para la compra de aviones entre 1950 a 1970. El caso de la Alemana “Siemens” en pleno Siglo XXI es una clara demostración de la reincidencia de las malas prácticas corporativas.

El Odebretch alemán fue acusado de sobornos por más de 400 millones de dólares a funcionarios en distintos países del mundo para la adjudicación de contratos. Hoy en día hay que cuidarse de las empresas chinas, latinoamericanas y españolas. Claro está también de las empresas del patio. La corrupción de Odebretch se inició en Brasil y luego se tornó transnacional. Pero además de una sanción económica a la empresa que ha sido la vertiente seguida por los Estados Unidos y República Dominicana, otra cosa sería dejar que la empresa colapse. Ese es el gran peligro para nuestro país si no existe por lo menos un compromiso gubernamental, del sector financiero y comercial de continuar con los proyectos de infraestructuras Si Odebretch en Panamá colapsa seremos los panameños los que perderemos millones y millones de dólares en obras inconclusas o por terminar.

La existencia de fianzas de cumplimiento no excluye esta posibilidad. Miren como han quedado un sinnúmero de obras iniciadas en el gobierno anterior. Permanecen inconclusas o como edificios abandonados por negligencia del actual gobierno. Lo que se inicia se debe terminar y sería un grave error dejar colapsar a Odebretch Panamá y abandonar la línea 2 del Metro y la terminal de Tocumen como futuras ruinas.

La persecución penal de los delitos de corrupción debe ir paralelo a la conclusión de los proyectos contratados. La empresa Odebretch ante las circunstancias para el país debe tener suficiente comunicación y apoyo gubernamental y del sector privado para finalizar lo que en un momento empezó. De otro modo el único perjudicado será el pueblo panameño.

 

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