Legado chino en Panamá

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La milenaria cultura china entró en el año del “Mono de Fuego”, según su cronología estamos en  el año 4714 y el mismo da inicio con la primera luna nueva y finaliza 15 días después con la luna llena, es la fiesta de primavera.  Esta celebración en Panamá se remonta a la llegada de los primeros chinos para la construcción del ferrocarril entre 1852 y 1854.

El catedrático universitario Julio Yao Villalaz, descendiente de chinos y seleccionado como uno de los panameños más destacados en el Centenario de la República,  señala  que la llegada de los chinos al país se registró con el acoso de la muerte, ya que en un mes murieron entre 1,000 a 1,200 un promedio de 40 por día, por factores como enfermedad, suicidio, maltrato y cientos en la revuelta contra la empresa del  ferrocarril.

Legado chino en Panamá.

“Fueron víctimas del engaño”, reconoce el profesor Yao,  carentes de atención en salud y mala alimentación.
La razón fundamental eran las pésimas condiciones de trabajo; la carencia de atención a la salud y la alimentación, sumado a la falta súbita de opio, que les servía para aliviar los dolores y el agotamiento físico, además de haber sido engañados en muchos sentidos, lo que influyó en su decaimiento emocional.
A pesar de todo, los chinos construyeron el ferrocarril, ya que les tocó la parte más difícil que los otros trabajadores rehusaron enfrentar. Los pocos sobrevivientes  fundaron, en 1873, la Sociedad China, que fue la primera sociedad extranjera establecida en nuestro país.  Una trayectoria marcada por la discriminación, señala el historiador chino Juan Tam, escritor del libro “Huellas chinas en Panamá, 150 años de presencia”,  quien reconoce el aporte de las primeras familias chinas en Panamá hasta nuestros días.
Para la construcción del Canal francés, entre 1880 y 1889 se reclutaron aproximadamente 5,000 chinos pero no todos llegaron por prohibiciones en Cantón y, con el fracaso de la empresa, se dedicaron a múltiples oficios, como la agricultura, la lavandería y el comercio en general.  Al perder sus trabajos, algunos chinos se integraron a la comunidad panameña o de otras nacionalidades;  otros regresaron a la China, EE.UU. o Cuba.
Cuando Panamá se hizo república en 1903, muchos chinos vinieron a trabajar  al Canal, estableciéndose en las cercanías.  Ya en  1905 constituían el 3% de la población de Panamá, Colón y la Zona del Canal, que totalizaban 22,547 habitantes.
El historiador Tam registra el inicio de la discriminación a los chinos desde el año 1890 cuando se intentó fundar la “Sociedad Anti China”,  promovida por un segmento de la población de altos recursos económicos que se oponían a la continua llegada de inmigrantes, muchos de ellos de paso, ya que su destino era los Estados Unidos.
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Medidas como la adoptada en 1906 donde se prohibía, por razones de salubridad y económicas,  la migración de judíos y chinos a Panamá,  así como una ley de 1913, promulgada bajo la administración del presidente Belisario Porras que limitaba la movilidad de los extranjeros en el país,  fueron creando un sentimiento de exclusión que se ha agravado con el paso de los años,  sentencia Tam.
El 6 de enero de 1923, se incrementan las medidas restrictivas a la migración china con impuestos onerosos, difíciles de cumplir y se cancela un gran número de certificados de nacimiento expedidos a favor de chinos, declarándolos fraudulentos.  En el año 1942 se incrementan las medidas gubernamentales, que el historiador reconoce como “antichinas” con la expropiación de comercios y la mitad del cementerio chino,  un cúmulo de 60 leyes y decretos que restringían y prohibían la migración china a Panamá, puntualiza Tam.
A pesar de todo, hoy el sol de oriente brilla en Panamá con zonas o sitios marcados por su presencia, casi que exclusiva,  como el “Barrio Chino” y centro comercial el Dorado en la capital y otros en el interior del país.  162 años de presencia han generado la fusión y adopción de costumbres y gustos como el consumo de arroz, los mafá, el regalar en efectivo, los autos, la ropa, los juguetes (Made in China) constituyen lo que el historiador reconoce como la “chinización” de los panameños.
Hoy han disminuido las políticas discriminatorias, a tal grado que se creó  por la Ley 32 de 2014 el Consejo de la Etnia China cuyo secretario es el historiador Tam.  Sin embargo, las acciones del pasado parecieran haber calado en la psiquis de muchos “cuando llaman con epítetos y nombres a los asiáticos, todos nacen con un nombre ¿Qué les cuesta llamarlos por su nombre?, en vez de hey, tú, chino”, sentencia Tam.
 Aunque sea difícil de admitir por algunos, la panameñeidad se ve marcada por la presencia china,  Edgardo Madariaga en sus escritos habla de camisa de cuello chino, los tembleques son una transformación de aderezos chinos en la cabeza, sin mencionar la misma pollera, que en tiempos de la conquista árabe de España trajo influencia china hacia la península, y de allí se trasladó a las colonias,  puntualiza Tam.
Descendientes de chinos han ocupado puestos de gran importancia en la vida política de Panamá desde 1920 cuando inician como concejales, legisladores y otros, “solo nos falta presidente y vicepresidente”, añade Tam.  Un legado que por las piedras encontradas en el camino le hace una de las culturas más fuertes y arraigadas en Panamá.

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