Médico escribe desgarradora carta a bebé asesinado por sus padres

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Marco Vargas, de la Unidad de Trauma del Hospital Nacional de Niños en Costa Rica, se despide de la pequeña, que murió víctima de una agresión

El doctor Vargas no estaba en el momento en el que la pequeña murió, pero sí la atendió cuando llegó al hospital, según informan medios locales. Aunque no estaba en sus últimos momentos, se despidió de ella en una desgarradora carta en la cual le pide perdón por el dolor que padeció durante su corta vida.

Según publican los medios, la bebé identificada como ‘M’, ingresó el 5 de diciembre en el Hospital Nacional de Niños, tras ser víctima de una agresión. La madre de la menor y su pareja fueron detenidos el miércoles 5 de diciembre, el mismo día que llevaron a la pequeña al hospital.

Vargas atendió a la bebé que presentaba golpes en la cabeza, rostro, y fracturas en las costillas, brazos y piernas, lo que sus padres achacaban a una simple caída. Finalmente la pequeña murió cinco días después a consecuencia de los golpes.

«La noticia se acompaña de furia. Profunda, sincera y devastadora furia humana, aquella que no te permite más que liberar una maldición primigenia contra quienes te hicieron daño, porque a diferencia de los que nos disponíamos a rescatar, ‘M’ había sido lastimada, torturada y herida de muerte a propósito», escribió. «Me dan asco quienes te hicieron tanto daño y pido, ruego y suplico por que tu dolor no quede impune. Pido por tu venganza, pues si bien esta no da paz, marca el principio del final de tu justicia».

Su carta continúa así: «Vomito lo hediondo y negro de conocer el lado más brutal, sucio y depravado del ser humano. Aquel que es capaz de desarrollar la conspiración de la muerte; esa conspiración que en forma metódica se propone cada día robarse lo blanco de un niño. Esa conspiración que a diario se programa para golpear, no dar de comer, infligir miedo y terror, lastimar, quebrar, y enloquecer a un pequeño ser humano.
¿Qué hiciste para morir sola, en medio de una sala de cuidados intensivos? ¿Quién te dio la mano en el extremo momento? En el que el último vestigio de tu alma, abandonaba tu cuerpo, el cual ya estaba tan roto que no podía albergar a una alma feliz”, reflexiona el médico.
¡Ay, ‘M’, que el ser supremo te haya recibido con todo el amor que esta tierra te negó. Que ahora juegues lo que no te permitieron; que tus sonrisas llenen el cielo de los niños, que puedas vivir y crecer nueva como alma fuerte y ojalá feliz».

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