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Nuestra Policía: Entre pitos y flautas

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Por Leoncio Dominguez.

Siempre hemos dicho que para evitar la corrupción el personal de nuestras instituciones tiene que estar bien pagado, pero “del dicho al hecho hay un trecho”,  y los sueldos de un policía de a pie, a un comisionado del cuadro director hay una diferencia muy notable.

Un Policía o custodio penitenciario, cobran alrededor de 800 dólares, y eso que se les subió el sueldo por el anterior director Gustavo Pérez en la época de Martinelli, de 350 a 800 dólares. Todo el cuadro policial y de custodias (oficiales de los centros penitenciarios) reconoce aún ese gesto.

Un policía de base cobra 800 balboas, un capitán con mando 2.400, un comisionado 4.440 y un comisionado con rango en el cuadro de mandos 10.000 dólares, (siempre cantidades aproximadas).

Se dice y en algunos casos se manifiesta que Panamá, tiene la Policía Nacional más corrupta de América Latina, estamos investigando a través de un grupo de periodistas, expolicías y especialistas en Criminologia, según parece hay más de trescientos expedientes aún por esclarecer hechos que pudieran ser constitutivos de delitos de corrupción, blanqueo, y constituirse en plataformas para la ayuda comisión de delitos.

Todos hablan de eliminar y depurar la corrupción policial. Hagámos memoria, en tiempo de Gustavo Pérez de la Ossa, se despidió o eliminó a una infinidad de unidades policiales con la excusa de sanear a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado como Policía Nacional, Senafront, Investigacion Criminal, etc. Al cabo de su período, muchos han regresado a la institución después de demostrar su inocencia, dado que se les habían violado sus “derechos humanos” o a los procedimientos establecidos protocolariamente para poder establecer por ley la destitución a una “Una Unidad Policial” de la carrera como se constata en la Ley 18, Orgánica de la Policía Nacional.

Lo lamentable de todo esto, es que las demandas que ganan al gobierno estas unidades, son pagadas con dinero del “pueblo”, y corresponde a una mala gestión política-policial, y en algunos casos por caprichos del jefe o mando inmediato, ya que él no tiene ninguna responsabilidad por hechos denunciados, si no que da trámite y queda libre de toda culpa o sospecha, pero con el tiempo Jueces y Magistrados dan la razón al recurrente, y a quien le toca pagar el desaguisado, es al “pueblo” que a sus costilla le cae la mala gestión de sus jefes.

Pregunta: ¿qué es lo que nos cuesta a los panameños estas nefastas decisiones unilaterales?

Respuesta con datos: En 2016 todo el presupuesto de Ejecución e Inversión de la Policía se utilizó en los pagos de estas retribuciones, lo que supuso menos policías en las calles, menos patrullas, menos motorizados, etc, lo que hizo posible el aumento de los “hechos delictivos” mal llamados por esta administración.

Pregunta: ¿Qué pasa ahora con la unidades que no regresan a pesar de ser destituidas sin razón?

Respuesta: Pues que las mismas unidades no disponen de recursos para seguir luchando ante las autoridades competentes en todas las instancias posibles y ahí se acaba lo que nunca tenía que empezar.
Estas situaciones de falta de apoyo a nuestras unidades policiales, pueden degenerar en que su entrenamiento y conocimiento, pueden afectar el Orden Público Legalmente constituido, vemos en las noticias el incremento de la delincuencia y el mejoramiento en su estrategia, ¿por qué será?

Esta situación, sigue siendo el talón de Aquiles de esta administración, el Sr. Omar Pinzón siguió aplicando este mismo tipo de conducta que su antecesor Gustavo Pérez, lo que en el futuro se repetirá en el mismo ciclo en detrimento de nuestro bolsillo y seguridad del pueblo. ¿O ustedes creen que los pinchazos y las armaderas de expedientes “brujos” han acabado o terminado “Pueblo Panameño”?

Abrámos bien los ojos y no nos dejemos engañar con caras bonitas y promesas que no se cumplen, lo que son promesas falsas. La policía no tiene un sindicato que defienda sus intereses, no tiene un sistema a través del cual se sienta protegido cuando por imperativo exclusivamente profesional, su actitud en legal forma de defensa, es cuestionado por sus superiores sin causa ni razón. Esta es la plataforma policial, entre pitos y flautas que trata de descubrir la verdad que se esconde, pero no ya por mucho tiempo.

Panamá dispone de más de 22.000 efectivos en la Policía Nacional, distribuidos en Senafront, Delfines, Policía de Tránsito, de Turismo, Ecológica, de Migración y adscrita a Interpol.

En Panamá, en pleno siglo XXI, siguen sucediendo cosas como estás, solo que siempre se encaucha a quienes tienen más poder de convicción y poder, eso desde luego no quiere decir que tenga la razón, pero seria bueno que la sociedad panameña tuviera la oportunidad de conocer algunos detalles legales por los que pasa nuestra policía.
Por cierto, antiguamente, las desgracias hacían posible que policías y funcionarios de nuestras instituciones fuesen condenados y trasladados a centros penitenciarios, en los mismos existía un departamento especial para ellos, sin embargo esos lugares llamados “Guantánamo”, los ocupan internos con poder adquisitivo que pagan por ocupar celdas y lugares que se hicieron para estos funcionarios que son distribuidos entre celdas y centros entre delincuentes comunes y mientras tanto nuestras autoridades mirando para China.

Hemos recibido más de 67 correos, que nuestro departamento legal esta estudiando, pero les aseguro que no tienen desperdicio.

Así son las cosas, que son asi.

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