Panamá, convertido en un potrero

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Una fuerte estación seca que a penas inicia y los bajos niveles de los lagos Gatún y Alajuela aumentan las posibilidades de una grave escasez de agua en los próximos meses en nuestro país.

Los pronósticos de hidrometeorología de la ACP indican que no lloverá hasta finales de mayo o principios de junio.

Los lagos Gatún y Alajuela son los principales reservorios para abastecer de agua potable a la ciudad de Panamá, poniendo en riesgo el agua para consumo humano.

Ante la posibilidad de que la sequía se extienda hasta mediados de 2016 por el fenómeno de El Niño, considerado el más intenso desde 1997-1998, ¿será suficiente un plan de seguridad hídrica?

Deforestación
El mayor impacto a la diversidad biológica es la deforestación.

Planes y planes
En los últimos 30 años han existido varios planes sobre el tema del agua cuando ha habido sequía, dijo Stanley Heckadon, científico del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI).

“Cada gobierno cuando se enfrenta a una sequía toma medidas, pero al llegar el invierno la gente se olvida de las posibilidades de que en el futuro las sequías sean más intensas y más frecuentes”, sostuvo.

Heckadon
Stanley Heckadon

Problema serio

Nuestro país ha avanzado mucho en proporcionar agua potable a la población urbana, de acuerdo con los censos de las décadas del 50 al 2010, según Heckadon, el problema aún es que en algunas ciudades el sistema de acueducto está deteriorado, por ejemplo Colón, donde hay problemas con el suministro de agua, por 7 a 9 días no llega, al igual que en otras partes.

Heckadon advierte que el problema más serio es la destrucción de las cuencas, las quebradas, los ríos y la contaminación de las aguas.

Poca investigación científica
Criticó que en el tema del agua, Panamá haya dedicado muy poca atención a la investigación científica y si no se estudia el estado de las aguas del país, es difícil tomar decisiones.

Hace una analogía como un médico que atiende un paciente y sin hacer un diagnóstico, comienza a operarlo sin saber qué tiene. Igual, los ríos y las quebradas son como pacientes.

Lamentó que el tema hidrológico y la salud de los 526 ríos que tiene el país ha quedado atrasado en la agenda nacional. Aseguró que el río Chagres ha sido el más estudiado por mucho tiempo, pero de los otros ríos poco se sabe cuál es la salud de sus aguas (abajo, a mediano curso, en las cabeceras y los afluentes).

Desde el punto de vista científico, sostiene que el desarrollar la capacidad en ciencias hidrológicas es clave y fundamental y sin esto es muy difícil tomar decisiones.

Prevee un enorme papel para la Universidad Tecnológica de Panamá, la cual adelanta estudios de ingeniería en Hidrología. “Hay que fortalecer la capacidad de la UTP, no solo en la sede principal, sino en los campus para que sus estudiantes cuenten con laboratorios con los mejores equipos para hacer tesis, ir al campo y analizar el estado real de las aguas: qué está contaminando las aguas y de dónde proviene; luego de que esas fuentes de contaminación sean controladas y eventualmente eliminadas”, explicó.

Lago (Copiar)
En 2015 se registró un déficit de precipitación de 35% en la cuenca hidrográfica.

Impacto a la diversidad biológica

Heckadon asegura que ya no podemos hablar de mucha diversidad biológica, excepto por algunos parques nacionales y cerros que nos quedan.

El mayor impacto es la deforestación. “El país prácticamente lo hemos convertido en un potrero, porque esa ha sido la política. Así que lo que queda de bosques es donde está la mayor biodiversidad biológica del país, lo demás es un potrero que se quema todos los años y ahí no hay ninguna diversidad biológica”.

Bosques del Atlántico, de donde provendrá el agua
En términos de diversidad biológica, Heckadon apunta hacia la conservación de las áreas protegidas existentes y exhorta a aquellas personas que tienen bosques en sus propiedades, que los cuiden.

Los bosques “críticos” que quedan en el Atlántico hay que protegerlos, en particular los bosques de Colón, Costa Arriba y Costa Abajo, no solo por la biodiversidad, sino porque serán de donde provendrá el agua en el Siglo XXI, aseguró.

Cambio de hábitos
Calificó como un malgasto astronómico el consumo de agua per cápita en Panamá, entre 200 y 250 galones diarios. Esto en parte, sustenta, no solo al mal estado de los acueductos, sino también a los viejos sistemas de plumas y grifos en las casas que botan demasiada agua y necesitan ser reemplazados a sistemas mucho más eficientes y ahorrativos.

Apela a la necesidad de un cambio en los hábitos del panameño, que asume que una vez llegan las lluvias, los ríos y lagos tienen agua.

Tal como las virtudes de la ética del trabajo y de la honestidad aprendidas en casa, Heckadon cree que una buena educación sobre el buen uso del agua empieza en el hogar.

Riqueza pasada
Heckadon recuerda el costo del agua en Panamá en el siglo XX, unos mil galones de agua por 17 centavos, desde que comenzaron a operar las plantas potabilizadoras de Miraflores y Chilibre, las cuales suplían “la mejor agua del mundo”.

En ese entonces, recuerda el investigador, la población no hizo caso cuando se le dijo que había que cuidar el río Chagres, la cuenca del Canal, los lagos Alajuela, Gatún y las quebradas que dan a esos lagos, porque después tendríamos que comprar agua en botella, la gente solo reía.

Era una riqueza prácticamente regalada, ahora se está comprando agua en los supermercados y tiendas a un costo altísimo que la gente de bajos ingresos no puede pagar.

¿Aún somos un país rico en agua?
Afirma que en Panamá el agua está mal distribuida, pero es un país rico en agua comparado con Arabia Saudita y México. “A excepción de todo el Arco Seco, que cada vez se hace más intenso, hay serias carencias de agua”, dijo.

Estima que las mayores fuentes de agua se encuentran en la vertiente Atlántica como Bocas del Toro, Colón y San Blas. Es una cuestión de saber dónde está el agua y dónde llueve más.

Conservación y reforestación
La enseñanza con la escasez de agua que se vive actualmente es que debemos cuidar los bosques que nos quedan para proteger las cuencas de los ríos y las quebradas en la vertiente del Atlántico.

En el lado del Pacífico conservar los bosques que quedan en las cabeceras de los ríos y practicar la reforestación.

Rio Juan Diaz
Río Juan Díaz

Cree en la necesidad de sistemas de tratamientos de aguas servidas para preservar las fuentes y rescatar la belleza de los ríos que antes tenía la ciudad de Panamá, como Curundú, Matías Hernández, Mataznillo y Tocumen, los cuales, indicó, “los convertimos en cloacas”.

“Así como se está haciendo con la Bahía de Panamá de darle tratamiento a las aguas servidas antes de vertirlas, es necesario recuperar la salud de las aguas de los ríos para que a futuro la gente pueda volver a bañarse y pescar”, señaló.

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