Panamá: Salsipuedes, el nuevo rostro de un barrio antiguo

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Por Nubia Piqueras Grosso *

Aromas y olores de todo tipo, libros, sombreros, prendas típicas como la pollera, plantas medicinales, objetos religiosos y un sinfín de artículos caracterizan a Salsipuedes, el bazar más emblemático de Panamá en sus 500 años.

Cuenta la historia que con la llegada de los primeros chinos a mediados del siglo XIX para trabajar en la construcción del ferrocarril, muchos establecieron sus primeros negocios en esta calle, donde ‘se comían a los niños y desaparecían a las personas que no pagaban sus deudas’, de ahí su nombre.

Otras leyendas urbanas, por el contrario, refieren que esta denominación responde a su pasado de escándalo y crimen, cuyas primeras referencias datan del siglo XVII, según historiadores como Alfredo Castillero y Ángel Rubio.

Lo cierto es que con el tiempo en este callejón, que comienza a cambiar su rostro como parte de los proyectos urbanísticos por los 500 años de la ciudad capital, la comunidad china y los comerciantes panameños establecieron restaurantes, bares y pequeñas tiendas para la venta de mercancías a precios módicos, que atraen a muchas personas, entre ellos turistas.

Desde hace varias décadas, la calle 13 dejó de funcionar para el tránsito vehicular y dio paso a los kioscos de comerciantes, que gracias al programa de renovación que acomete la Alcaldía de Panamá pasaron de improvisadas carpas a pequeñas infraestructuras metálicas en forma de contenedor.

Casco Antiguo

Las referencias iniciales de esta famosa calle se encuentran en uno de los primeros mapas de la ciudad capital, creado a finales del siglo XVII, luego del saqueo por el pirata Henry Morgan en 1671 de Panamá Viejo, primer asentamiento poblacional que tras este hecho se trasladó a los barrios de San Felipe y Santa Ana, enclavados en el Casco Antiguo, Patrimonio de la Humanidad.

Un siglo después, en el XVIII, la zona fue poblada por inmigrantes españoles y durante la denominada ruta del oro, Santa Ana gozó del auge económico de la época. Sin embargo, con el tiempo este sector se sumergió en un letargo comercial, cultural y social.

Es así como Salsipuedes quedó atrapada en la parte más pobre de la urbe citadina, al punto que a los residentes de San Felipe (la zona más pudiente) se les recomendaba evitar pasar por esa vía después del atardecer, si querían permanecer vivos.

Renovación 

Y es que por la noche, las grandes barracas oscuras, sucias y malolientes que concentraban el comercio más tradicional de toda la ciudad, se transformaban en centros de juegos, cuevas de contrabandistas y burdeles, donde la gente se jugaba la fortuna, y a veces, hasta la vida.

El ritmo de la música ocultaba los disparos y botellazos; el filo de la navaja brillaba en más de una ocasión y la sangre corría muchas veces, mientras se oían gritos, insultos y lamentos, por eso lo más difícil de la aventura era salir sano del lugar, según algunos relatos de la época.

Aunque muchas de esas historias forman parte hoy de la leyenda, no está de más tomar precaución a la hora de visitar dicha bajada, donde el transeúnte ya aprecia los efectos de una renovación, que intenta cambiar el viejo rostro por uno más seguro y agradable.

Los trabajos urbanísticos incluyen nivelar la calle con la acera, reparar el sistema de desagüe y mejorar la iluminación del área, además de arreglar la fachada de los edificios e instalar cámaras de vigilancia.

Los kioscos de cartón, madera y metal demolidos, ya fueron reemplazados por modelos de acero galvanizado, estructuras de hierros y cubierta de termopanel, al tiempo que cada puesto cuenta con una malla para colocar la mercancía y una vitrina para que los visitantes puedan apreciarla.

Sin lugar a dudas, estos cambios marcan un antes y un después en la historia de esa emblemática arteria comercial, inmortalizada por la cinematografía nacional; pero sus anécdotas y leyendas urbanas, quedarán en la mente de los panameños. ( La autora Nubia Piqueras Grosso*  es corresponsal de Prensa Latina / PL)

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