Venezuela y Panamá: Turismo y vergüenza

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Avenabet Mercado 

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En Panamá  hay que pasar del humanismo ingenuo  al humanismo consciente. La postura tendrá que ser clara a favor  de los desposeídos,   y esto así porque ser inmigrante en nuestra nación es vivir  bajo condiciones degradante, perversa  y en el último de los casos : Discriminatoria.

Y es que los distintos gobiernos han diseñado leyes de Extranjería o van marcando puestos de fronteras bajo un ambiente de “hipocresía social”, también sin castigar con todo el peso de la ley a bandas o redes que se dedican  al tráfico ilegal  de personas.

Muchos inmigrantes legales aportan más de lo que reciben. Hay normas de extranjería que son injustas  y en sus arrastres también inclinan las balanzas del intercambio comercial libre entre naciones. Son normas jurídicas que también violan el marco más amplio  de la Declaración  Universal de los Derechos Humanos.

No es visualizar la inmigración desde un punto de vista paternalista o de caridad, sino en términos de lucha por los derechos fundamentales  de las personas, si se quiere desde el punto de vista del desequilibrio económico  en la región  de América Latina, donde Panamá con los tratados internacionales vienen desarrollando un papel  ya importante.

En la Dirección  de Migración y Naturalización de Panamá muchas cosas tendrá que cambiar. Allí existen buenos funcionarios y empleados con criterios firme de lo que representa el turismo para la nación, un negocio en el cual no se le presta la debida atención; pero tenemos otros empleados que avanzan por los pasillos bajando y subiendo documentos migratorios con tanta alegría. Supuestamente existen quienes gustan de los buenos negocios,  pero con la plata propia del Estado.

Allí la historia siempre ha sido injusta, no se olvida la “hipocresía” de viejas gestiones administrativas  bajo el enfoque de ex directores perversos en el trato a los inmigrantes, muchos de ellos llegaban con los bolsillos vacíos  y en pocos tiempos salían llenos de dólares.

Hay leyes que ponen las condiciones para que exista la discriminación. Muchos extranjeros pagan sus impuestos, aportan al Seguro Social  y al sistema educativo;  pero sin embargo, pocos  trabajadores extranjeros cobran una pensión del Estado.

Son leyes o normas jurídicas desfasadas porque  cosifica  al inmigrante  convirtiéndolo en manos de obras a expensas  de redes mafiosas. Hay leyes que ponen las condiciones para que exista la corrupción: Aquí muchos nacionales  chinos sufren, también sienten dolor los colombianos golpeados por la violencia en su nación, entre otros ciudadanos extranjeros donde sus hijos panameños sienten  su dolor.

No se debe seguir aplaudiendo   tampoco la “hipocresía”  de otros gobiernos regionales, de América , que por un lado exprimen recursos naturales y manos de obras baratas y en el colmo de la burla apoyan  a las ONG`s humanitarias  para que puedan paliar  los efectos  de la catástrofe o la represión con todas sus crudezas , como  es ahora la situación  de nuestros hermanos Venezolanos acorralados por los flagelos  de una política bajo la fuerza de un Gobierno lleno de aberraciones y sin ningún principio digno en los papeles de la democracia.

 

 

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