El poder de los diputados

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por Luís Fuentes Montenegro
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La imagen de los diputados está maltrecha, así como también está vuelta leña la imagen de un mandatario que sólo sigue siendo defendido por sus aduladores, y ni hablar de los operadores de la justicia formal. Existe una tendencia a descreer de casi todo lo que digan y lo que hagan. En momentos de política electoral, por supuesto esa situación se agrava. En el caso de los diputados, la andanada de críticas diarias es incesante, sea con razón o sin ella. Aún siendo así, los diputados hoy por hoy siguen consolidando fuerza y poder. Paradójico. Se han convertido en factor determinante para dominio de las estructuras nacionales de los partidos políticos más grandes. Y sobre el control de masas que ejercen en sus zonas electorales, han determinado o están determinando quién es o será la figura presidencial para las próximas elecciones generales.

No hay que ser adivino para deducir que ante dicha realidad, los diputados aseguran desde ya una cuota importante de espacio para seguir en el poder, sea que resulten reelectos o no, pues al parecer los candidatos presidenciales en buena parte son resultado del apoyo que tales diputados le han brindado. Las próximas elecciones podrían tener resultados decepcionantes para quienes promocionan el No a la Reelección, porque parece ser que los diputados llevan algunos pasos por delante. Se han transformado en un auténtico poder, como feudales de sus circuitos, como factor muy influyente dentro de sus partidos y como soporte indispensable de los candidatos presidenciales.

El punto es que la sociedad parece nadar en su propia paradoja: critica, pero sigue con más de lo mismo. Critica, pero apadrina. Critica, pero muchos de los que critican quieren ser igual. Por tanto, no nos extrañemos que muchos de los diputados de hoy, lo sigan siendo o de pronto usted los vea de ministros de estado o sepa Dios en qué institución, tranquilos, ufanos.}

Pero que ello sea así, no quita ni desmerita que hayan personas, grupos, que sean parte de una campaña de No a la Reelección. En general, los mueve una aspiración de cambio digno, aunque los hay, quienes buscan pescar en río revuelto. Pero no se extrañe, si más de uno se reelije, o surjan unos aunque con las mismas manías o peor, impulsados por la mera taquilla, el cinismo, y con sesos de cangrejo. Si es así, no quede boquiabierto, las condiciones materiales y formales están dadas para más de uno con semejantes patrones, al margen de lo moral o ético, de lo cuestionable o no, vuelva o sea en los próximos años, un influyente Padre de esta sonámbula patria.

 

 

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