Naves de guerra por el Canal

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 Por: Pastor E. Durán Espino

El Primero de Mayo, día de [email protected] [email protected], fuimos con muchos entusiasmo a presenciar el desfile.  Nos causó asombro y preocupación lo que sucedió en el metrobús donde viajábamos hacia Calidonia, al llegar al templo Hosanna, por la vía Martín Sosa.  Un grupo de trabajadores estaba incorporándose al desfile y se produjo un tranque vehicular.  Una señora que venía de pasajera se enojó y pensó que se trataba de una protesta.

Ante el escenario de esos hechos, entonces, decía  la señora que no estaba de acuerdo con que se le creara problemas a terceros como era el caso de ella que iba para la terminal de Albrook, pues tenía que viajar hacia Arraiján.¿Desconocía que se trataba del Primero de Mayo, de una celebración y no de una protest ¿Cómo era posible que ella no supiera que se trataba de la celebración?  Pero así anda el panameño y nuestro país.  ¿Quién es o son los culpables?  Si nos preocupó esta situación, ¿por qué no nos van a preocupar otras cosas más que están pasando y nadie es capaz de aclarar o arreglar la situación?

Por ejemplo, el gobierno panameño nos ha colocado como objetivo militar al sumarse a la Coalición Internacional que dirige EE.UU. sin reaccionar ante el uso del canal para el transporte de equipos y naves de guerra norteamericanos dentro del conflicto que despunta y que plantea la necesidad de abrogar el mal llamado “Pacto de Neutralidad” (que de “neutralidad” no tiene nada) y que es parte del Tratado “Torrijos Carter”.

Recordemos que este año las cosas se están poniendo feas con el ascenso de Donald Trump a la presidencia de EE.UU. que ha creado una amenaza para la paz mundial.  Ya son varios los regímenes que han expresado la posibilidad de recurrir a las armas nucleares para resolver sus diferencias.  Por eso, escuchamos en el transcurso del desfile del Primero de Mayo gritar a los trabajadores: “¡Sí a la paz, no a la guerra!”

Nos publicaron en el 2003 un artículo de opinión en un diario de la localidad, titulado: “Neoliberalismo y maleantería”, donde decíamos entre otras cosas que la miseria y la profundización de la pobreza traen como consecuencia un mayor índice de criminalidad y violencia, especialmente, en las sociedades urbanas. El liberalismo es una doctrina política, económica y social, nacida a finales del siglo 18, que defiende la libertad del individuo y una intervención mínima del Estado en la vida social y económica. Y el neoliberalismo es un movimiento de actualización del liberalismo, aparecido después de la Primera Guerra Mundial, que limita la intervención del Estado en asuntos jurídicos y económicos.

Actualmente en Panamá no podemos pasar por alto las políticas neoliberales que buscan que las conquistas logradas por los trabajadores a través de la historia se conviertan en otra cosa que no favorece a esa clase trabajadora.  Vemos actualmente que están en el ambiente los deseos privatizar cosas como la salud, el IDAAN, la educación, obras públicas, la CSS, etc.  Se amenaza con emplear medidas que significarán aumento de la edad de jubilación, de la cuota obrera y la expulsión del sistema de los familiares del asegurado, mientras por otro lado crece el desabastecimiento de medicinas, la mala atención y la mora quirúrgica, por medio de la cual el gobierno pretende inyectarle cientos de millones de dólares a los hospitales privados, como lo es el caso de las cirugías cardiovasculare

*El autor Pastor E. Durán Espino es educador y escritor.

*Foto cortesía en la WEb

 

 

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