Eso que se llama política en Panamá

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Dr. Ebrahim Asvat

La bitácora

EBRAHIM ASVAT

 

Yo en eso que se llama política en Panamá estoy curado en salud. Aprendí a ubicarme. Soy un hombre juicioso, acertado, profundo, serio y valioso para todos los bandos cuando están en oposición. Tan pronto llegan al poder soy una persona no confiable, peligroso, incontrolable a quien mantener a distancia. En oposición todos quieren gozar de mi presencia en sus aventuras políticas. En el poder nadie se acuerda de mí ni me quiere cerca. He participado de todos los movimientos cívicos en oposición. Allí todos abogamos por los más altos intereses patrióticos. Creemos en la transparencia, el respeto a la ley, el Estado de derecho, la búsqueda de la solución a los problemas sociales. Coincidimos en oposición a cuales son las necesidades del país. Es cuando se llega al poder cuando las cosas toman otro cariz. Y se termina haciendo las mismas cosas que antes se criticaba. A mí la política siempre me ha apasionado. Desde niño aprendí a leer las papeletas y pancartas pegadas y colgadas a lo largo de la Avenida Central. Cada día una figura nueva por conocer dispuesto a correr por una candidatura ya sea para Presidente, diputado o concejal. Ser político me parece una labor noble. Representar al pueblo, servir para mejorar las condiciones sociales del país. Nunca pensé ni pasó por mi mente la más remota idea que en la política el poder servía para otras cosas más. Y que quien detentaba el poder tendría la osadía, el descaro, la desfachatez de usar el poder para su propio beneficio, interés o para herir y humillar a otros. Pero ese rejuego con los años de estar en política se ha convertido en lo único que define la política en Panamá. Por eso no creo en los gritos de quienes abogan por la lucha contra la corrupción e indispuestos a cambiar las leyes existentes ni en aquellos que ven en la constituyente la solución de toda esta basofia política. Estoy seguro, si llaman a una Constituyente conformaríamos una constitución a nuestra imagen y semejanza de lo que somos hoy. Así como nos lo explico nuestro profesor de Derecho Constitucional Carlos Bolívar Pedreschi cuando exponía la teoría de la Constitución de Ferdinand La Salle. La constitución escrita no es más que un reflejo de la constitución de los factores de poder en un momento determinado de la vida de un país. Y si es un proyecto idealista para regir la vida de los ciudadanos panameños como si vivieran en Suecia seguiría siendo un documento de lo que quisiéramos ser como si fuéramos el país del mañana. Cuantas veces escuchamos a nuestros candidatos decir:” Cuando lleguemos al poder nos rodearemos de los mejores hombres y mujeres para gobernar”. Terminan rodeándose de los hombres y mujeres más leales y confiables a su pequeño entorno cerrado. Si existe un malestar general a la política es especialmente por haber abandonado la política noble para caer en la política desdeñable. Esa solo mira el tesoro nacional como un botín político y fija su atención en el Estado como una forma de enriquecerse. Una anécdota para recordar. Durante el referéndum del Canal de Panamá, el Presidente de turno invito a los líderes de la oposición a la Presidencia de la República. Yo estaba presente por accidente. Me tocó ver a los líderes de la oposición pedir a cambio del apoyo al referéndum lo siguiente: Uno pidió le vendieran el resto de las acciones de una Azucarera, otros dos querían espacio para nombrar dos magistrados de la Corte Suprema. Al final la política en Panamá se trata de eso y eso me hace peligroso, no confiable e incontrolable cerca del poder. Quien necesitaba una dosis de realidad era yo, por lo tanto me considero ubicado en materia política.

 

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