Sida dos veces por carnavalear

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Estudia, frecuenta discotecas, escucha reggae, ama chatear e ir al cine y tiene su novio. Así es la vida de Ernestina Araujo, una menor de 16 años de edad que inventó este nombre para no ser identificada. Es, a rasgos generales, una chica de cabello rizado, ojos verdes, tez trigueña y mirada esquiva.

Aunque muchos contraen la enfermedad a su corta vida, ella no es culpable de portarla. La diagnosticaron con VIH a segundos de nacer. Lloró y se amamantó, pero tenía la enfermedad, producto de una noche loca de carnaval de su mamá, donde lo que predominaba eran el agua en culecos y el desenfreno.

Noticias 7 Días revela la cruda realidad del desenfreno con una historia dura de asimilar. Madre e hija narran cómo ha sido sus vidas desde que la progenitora adquiere la enfermedad al practicar sexo fortuito. Ambas, a pesar de su padecimiento, estaban rozagantes y aseguran tener un motivo para vivir.

“Mi novio no sabe que tengo VIH”
“Desde que nací vivo con VIH. Mi novio y mis amigos no lo saben, porque tengo miedo al rechazo”, subrayó Ernestina, frunciendo el rostro.
A pesar de padecer el virus desde su nacimiento, aseguró llevar una vida normal y que ha leído todos los artículos que publican en los periódicos sobre los avances para la cura de la enfermedad. El último que leyó fue una entrevista que le hicieron al médico panameño Adán Ríos, en la que el científico reveló que está próximo a crear una vacuna para prevenir la enfermedad.

Dos veces ha tenido sexo
Cuando preguntamos si había sostenido encuentros sexuales, consciente de que padece la enfermedad, dijo que en dos ocasiones sin protección. La primera vez fue en una fiesta de la casa de una amiga con un compañero de salón de clases, que siempre le escribe por whatsApp, y la otra durante los carnavales del año pasado, en Las Tablas, con un muchacho que no conocía y que hoy día no se sabe si se lo pegó.
La mamá de Ernestina, de 34 años de edad, ha orientado a su hija sobre los cuidados que debe tener con su sexualidad; sin embargo, acepta que no está pendiente de ella como quisiera, debido a sus compromisos laborales como agente promotora de seguros de vida, trabajo que le absorbe la mayor parte del tiempo. “Como madre y paciente también me preocupa que mi hija haya tenido relaciones sexuales, siendo portadora”.

Nadie le habló del VIH
¿En alguna ocasión te hablaron sobre el VIH/sida en la escuela?.- “No, en la escuela nadie nos habla sobre ese tema. Es como un tabú. Comprendo algo de esto porque desde los 4 años de edad tomo medicamentos, para no caer en crisis y leo mucho”.
A esa edad, su mamá fue franca al hablarle de la enfermad. “Tomamos los medicamentos juntas y siempre conversamos sobre nuestro padecimiento”.
Lidiar con las extracciones de sangre, la ingesta de pastillas y la visitas periódicas al médico ha sido el costo de ambas por padecer la enfermedad. “No puedo dejar de tomarlas ni un solo día, las llevo a todas partes y le digo a mis amigos que las consumo para mejorar la hemoglobina”.

Quiere perder el miedo a decir lo que padece
Uno de sus sueños es lograr perder el miedo al rechazo y gritar: “tengo VIH” y ser aceptada. “Quisiera conocer a otros adolescentes que estén en mi situación y crear un grupo de apoyo para luchar contra la estigmatización”.
El próximo año Ernestina cursará el sexto año en otro colegio y tiene planes de estudiar psicología en una universidad privada. “Si todo me sale bien, le diré a mi mamá que me mande al extranjero a estudiar una especialidad en psicología infantil”.
El reloj marcaba las 6:30 p.m., del domingo 17 de enero, cuando nos despedíamos de Ernestina y su madre. El celular timbra. Riiinnngg…: “Sí, nos vemos allá…, el sábado de carnaval.” Por su respuesta, presumimos que era el novio que conquistó a través de las redes sociales. ¿No escarmienta?

Con rostro de juventud
Según el informe epidemiológico más reciente del Ministerio de Salud (Minsa), en 2014 se diagnosticaron 835 casos de VIH, 740 en etapa sida y 420 defunciones.
La totalidad de estos casos se diagnosticaron en la población joven de 10, 14,15, 19, 20 y 24 años de edad. Los casos de 2015 aún no terminan de contabilizarse; sin embargo, hasta la fecha se han cuantificado 195 personas con VIH, 116 en etapa sida y 24 defunciones.
La población de 15, 19, 20 y 29 años de edad es la que más duramente está siendo afectada
por el VIH/sida. Por ejemplo, entre los 15 y 19 años de edad se diagnosticaron en 2014 unos 73 casos, 32 en etapa sida y 16 defunciones; mientras que entre los 20 y 29 años de edad se diagnosticaron 343 casos de VIH, 205 en etapa sida y 104 defunciones.

Sida Orlando Quintero
Dr. Orlando Quintero

Que sea embajadora primero aquí
El director de Probidsida, Orlando Quintero, dijo estar cansado de remarcar en lo mismo y que caiga en oídos sordos. “Aún en este país no se toma conciencia del impacto que ha tenido el VIH/sida, sobretodo en la juventud”.
Desde que se diagnisticó el primer caso de VIH en Panamá en 1984, unas 14 mil 600 personas han desarrollado la etapa sida y de ese total ha fallecido el 65%, reveló Quintrero.
En la actualidad unas 9 mil personas viven con la enfermedad y 8 mil reciben el tratamiento antirretroviral.
Quintero dijo que en la fundación que dirige de las 19 pruebas que se realizan diariamente por lo menos 6 resultan positiva al VIH, en edades de 15 a 34 años.
Subrayó que cada año fallecen en Panamá 500 personas de sida. “Es estúpido que una persona muera a causa de esta enfermedad por temor a acudir a un centro de salud a hacerse la prueba”.
En abierta alusión al título que, recientemente, se le otorgó a la primera dama de la República, subrayó: “antes de ser embajadora contra el VIH a nivel de Latinoamérica, primero tiene que serlo aquí– en Panamá– y con acciones bien concretas”.
Indicó que es “vergonzoso” que Panamá esté entre los primeros países afectados por el VIH en Latinoamérica, cuando el Gobierno se jacta de un envidiable crecimiento económico.
A juicio del médico, que ha vivido con la enfermedad alrededor de 30 años, no se ha hecho lo suficiente para atacar la epidemia. “El sistema de salud es un desastre y en prevención gana cero”.
El presupuesto que se destina para abordar la enfermedad se gasta en compra de medicamentos y para la atención de los diagnosticados y se han olvido de lo más importante: la “prevención”, aseguró el especialista.
Por otro lado, tildó de “ridículo” y ” absurdo” que el Minsa cacareé por ahí que hay 16 mil personas que desconocen padecer del VIH. “Si en Panamá hay 4 millones de habitantes y se estima que 1.7% de la población puede estar infectada, entonces esa no es la realidad. Yo diría que hay más de 30 mil personas con esa condición y me atrevería a decir que la mayoría son jóvenes”, sentenció.
Pasado el carnaval donde el desenfreno hace muchas veces perder el control, el médico dijo que no es de extrañar que el número de partos se eleve “tremendamente”, después de los nueve meses y un montón de gente resulte infectada con el VIH y lo desconozca por muchos años, hasta cuando se le manifieste la etapa sida.
Sostiene que si los jóvenes no son responsables de su sexualidad y no hay educación sexual en las casas y en las escuelas, desde cuarto, quinto y sexto grado, “toda esperanza para el país se habrá perdido”.
Que tengan claro—le dijo a los viajeros del carnaval— que el VIH no tiene rostro, pero el sida sí”.

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