Siete triples de Bryant evitan el hundimiento histórico de Lakers

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El jugador de Los Ángeles Lakers, Kobe Bryant durante un partido de NBA. EFE/Archivo

Los Ángeles (EE.UU.), 3 feb (EFE).
Los Angeles Lakers evitaron (119-115) frente a los Minnesota Timberwolves sumar 11 derrotas consecutivas, la que hubiera sido la peor racha en la historia de la franquicia, y lo hicieron gracias a la sobresaliente actuación de Kobe Bryant, que neutralizó el doble-doble de Ricky Rubio.
Bryant, como en los viejos tiempos, se fue hasta los 38 puntos (7/11 en triples), 5 rebotes y 5 asistencias, mientras que Andrew Wiggins sumó 30 tantos y 5 rebotes. Rubio añadió 10 puntos (4/10 en tiros) y 15 asistencias.
La estrella de los Lakers no anotaba al menos 7 triples en un partido desde el 28 de marzo de 2008.
Los Lakers, que venían de igualar las 10 derrotas seguidas del equipo entrenado por Magic Johnson en la temporada 1993-94, son la única franquicia actual de la NBA que jamás ha perdido más de 10 partidos seguidos en temporada regular.
Los Wolves jugaron sin Kevin Garnett -ausente por quinto partido seguido con molestias en la rodilla derecha-, Nikola Pekovic ni Kevin Martin.
Mitch Kupchak, gerente general de los Lakers, entregó a Bryant antes del salto inicial la camiseta con la que disputará en Toronto su último Partido de las Estrellas, el número 18 de su carrera.
Los Lakers, no obstante, fueron un juguete en manos de los Wolves al comienzo del duelo. Towns, recién nombrado mejor novato del mes de enero, imponía su ley en la pintura rival, imparable en ataque desde media distancia y terrorífico en defensa con su intimidación sobre Roy Hibbert y Julius Randle.
Al festín del pívot se sumaba Rubio repartiendo magia a espuertas con la bola y Wiggins con la muñeca bien engrasada (12-20), pero los californianos reaccionaron de la mano de su pareja más sólida, Jordan Clarkson y Randle, que se encargaron de dar la vuelta a la situación (27-24).
D’Angelo Russell tomó el timón en el segundo periodo y cuajó unos minutos espectaculares atacando el aro con agresividad y decisión. La guinda del pastel la ponía Bryant, quien con su tercer triple de la noche ponía al público del Staples Center en pie, incluido Jack Nicholson.
Además, otro lanzamiento exterior, esta vez obra de Lou Williams, daba 16 de ventaja a los locales antes del descanso (66-50) en los mejores momentos de juego de los Lakers en varias semanas.
Los Wolves no anotaron un solo triple en la primera mitad y permitieron que su rival alcanzara su mayor cifra de puntos de la temporada al descanso.
El acierto desde el perímetro de Bryant no cejó en la segunda parte (85-69 tras su quinto triple), pero la conexión entre Rubio y Gorgui Dieng vio momentos de esplendor y los Wolves, que habían fallado los nueve primeros, se animaron tras lograr su primer triple del encuentro de manos de Towns.
Los de Sam Mitchell, con un Wiggins estratosférico, apretaron en el último cuarto aprovechando las horribles transiciones defensivas de su contrincante. Minnesota anotó sus siete primeros lanzamientos en ese periodo y con la entrada de Rubio en cancha volvieron a ponerse en ventaja (101-102).
Entonces resurgió el mejor Bryant, capaz de levantarse una y otra vez -metió 14 de los últimos 18 puntos de su equipo- por encima de los 20 años de Wiggins, incluida una preciosa suspensión a falta de 26,4 segundos que resultó determinante y con la que le llovieron cánticos de “MVP”.

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