Tu la vas a perder

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Por Bernard Horande

En los años 60 se hizo muy famosa una pegajosa canción llamada “Tu la vas a perder”simpática versión del éxito de Los Beatles “You’re Going To Lose That Girl” que puede encontrarse en el álbum “Help!”.

La misma era interpretada por “Los Darts”, conjunto musical famoso en la época, cuya figura más reconocida ha sido el maestro Carlos Moreán, extraordinario músico venezolano y mejor amigo.

Lo cierto es que “Tu la vas a perder” es el pronóstico que autorizados y reconocidos venezolanos le han venido repitiendo al régimen venezolano durante sus 17 años de vigencia. Su terriblemente equivocada manera de manejar los asuntos del país en todos los ámbitos no podía sino concluir en una pérdida de ingentes dimensiones.

Se han perdido los mejores años de ingresos petroleros de la historia de Venezuela. Dineros despilfarrados y robados. Las arcas del estado saqueadas por atracadores disfrazados de políticos. Es casi imposible que en el futuro nuestro país pueda transitar un ciclo de bonanza económica similar.

Se ha perdido el aparato productivo nacional. Todos los indicadores-  oficiales disponibles y extraoficiales confiables – indican que nuestra economía está en el subsuelo. No se hicieron las inversiones necesarias en infraestructura y mantenimiento. La otrora resplandeciente industria petrolera venezolana no es ni la sombra de lo que fue y también se perdió. Mataron la gallina de los huevos de oro. Y perdieron la única guerra económica que existe: la que el propio régimen chavista se creó e inventó.

En lo moral, se han perdido valores esenciales en importantes segmentos de la población. Principios básicos de responsabilidad, honestidad, lealtad y compromiso han quedado en el olvido. Quizá esta sea la parte más difícil de recuperar.

En lo social, la clase media fue volatilizada. Queda en Venezuela una inmensa proporción de venezolanos pobres o en situación de miseria, y unos pocos ricos. Para completar, estamos a las puertas de un escenario – no deseable, sí probable – de estallido social a causa del incremento geométrico en graves problemas como escasez, inflación e inseguridad, temas en los cuales somos los campeones mundiales indiscutibles.

Finalmente, Chávez y sus pupilos se encargaron de destruir la casi totalidad de las instituciones existentes. Por suerte, en un oportuno momento de claridad mental, la mayoría de los venezolanos decidió apoyar un cambio en la conformación de la Asamblea Nacional. De esta manera se rescata al menos una de las instituciones básicas y más importantes del Estado.

La gran tristeza es que actualmente la pérdida mayor no la están sufriendo los propios autores del desastre, sino 30 millones de venezolanos que hoy experimentan un estado de mayor pobreza que aquél que vivían en el año 98 cuando fue electo ese charlatán que demasiados vieron como el gran salvador de la patria: Hugo Chávez.

Con excepción de las clásicas y pesimistas voces agoreras que siempre han afirmado que nuestro destino inexorable sería el mismo de Cuba, era previsible pronosticarle a la dirigencia chavista que su proyecto fracasaría. Que no tenían manera de ganar. Anunciarle a Chávez: “tu la vas a perder”.

No corrigieron y nos han arrastrado a todos a un abismo. La única solución es sustituir lo antes posible este nefasto régimen.

Paradójica y cruelmente, Chávez, Maduro, Cabello y todos los dirigentes rojorojitos nos han conducido a este abismo, mencionando hasta la saciedad la palabra “amor”. La repiten continuamente. El gobernador del estado Vargas, Jorge García Carneiro, recientemente afirmó con cinismo: “Para nosotros, no hay escasez. Para nosotros lo que hay es amor, lo que hay es patria”.

Aquí cabe el dicho aquél que reza “dime de qué presumes y te diré de qué careces”. 

Precisamente sobre el amor, una de las estrofas finales de la canción “Tu la vas a perder” dice:

“recuerda que, con el amor no se debe jugar,
no se debe jugar,
pues el que juega con amor siempre termina mal,
siempre termina mal”

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