Una de cada tres menores en los países en desarrollo es forzada a casarse, según HRW

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Una niña nepalí de la comunidad Newar viste con el traje de novia tradicional durante una ceremonia tradicional llamada “Bel bibaha” o “Egee” en Katmandú. EFE/Archivo

Estambul, 27 ene (EFE)
Human Rights Watch (HRW) denunció hoy el “grave problema social” que supone que más del 10 por ciento de las niñas en los países en desarrollo sean forzadas a casarse antes de alcanzar los 15 años y una de cada tres, antes de los 18 años.
El matrimonio infantil a menudo significa para las niñas dejar la escuela, padecer violencia doméstica, no tener acceso a un trabajo digno y un mayor riesgo de transmisión del VIH, entre otros graves problemas de salud, y una posible muerte debido a embarazos prematuros, señala esta organización en su informe anual.
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, adoptados en septiembre de 2015, incluyen la eliminación del matrimonio infantil como una meta clave para 2030 con el fin de promover la igualdad de género, recuerda la organización.
“Para cumplirlo, es imprescindible una gran cantidad de coordinación, una disposición para abordar temas socialmente sensibles y un compromiso sostenido, además de recursos”, indica Nisha Varia, la responsable de la comisión de defensa de los derechos de la mujer en HRW.
La organización pone nombre a los datos con historias como la de Sharon J., que se vio forzada a casarse a los 14 años en Tanzania, lo que arruinó sus esperanzas de ser periodista.
“Todavía hoy, cuando veo los informativos o escucho la radio y alguien está leyendo las noticias, me causa mucho dolor porque me gustaría ser yo”, asegura Sharon en el informe.
Para Sharon y otras adolescentes, el matrimonio precoz tiene consecuencias “nefastas” para toda la vida porque impide a las niñas disfrutar de sus derechos, según evidencian las investigaciones de HRW en Afganistán, Bangladesh, Malaui, Nepal, Sudán del Sur, Tanzania, el Yemen y Zimbabue.
Con 15 años, cuando Elina V. todavía tenía edad para jugar con sus amigos, debió enfrentarse a muchos problemas durante su matrimonio en Malaui porque “no sabía cómo ser una buena esposa”.
“Estaba embarazada, tenía que cuidar de mi marido, hacer las tareas domésticas, tratar con mis suegros y trabajar en la granja. Tenía que hacer todo esto y lidiar con mi embarazo mientras que yo seguía siendo una niña”, asegura.
Las causas que llevan al matrimonio forzoso varían según las regiones, pero HRW señala que un motivo común es controlar la sexualidad de las niñas para evitar que tengan relaciones antes del matrimonio.
A esto se suman visiones “discriminatorias” en las que se percibe a los hijos como una inversión a largo plazo y a las hijas como una carga económica.
En Sudán, el padre de Ayen C., por la que su marido dio a su familia 75 vacas de dote, dijo: “Me gusta el ganado que tiene este hombre, así que te casarás con él”.

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