Venezuela en la encrucijada, guerra o paz

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 Por Claudio Motorongo.

La crisis de Venezuela es demasiado grande para  ser ignorada.  El desplazamiento de más de tres millones de habitantes a todas partes del mundo ha convertido un problema local en uno universal.  Las dramáticas condiciones a las que ha sido sometida la población no pueden ser ocultadas por la estúpida discusión de derecha e izquierda.  El Socialismo del Siglo XXI, ha acabado con una de las más prosperas economías del continente igual como lo hizo con Cuba a partir de 1960. No es casualidad que en los dos países con influencia castrista, la gente asuma todo tipo de riesgos para huir de la tierra que los vio nacer. Por décadas  hemos visto  como “balseros cubanos” prefieren enfrentar el riesgo de morir comidos por tiburones, a permanecer en su país. ¿Puede ser algo peor que esa comparación?

El régimen que se ha instalado en Venezuela y que algunos llaman “Estado fallido”,  “Estado Forajido”  o “Narcoestado” , no es el primero ni será el último. Lo que ahora pasa en La Casa Blanca, Miraflores y El Vaticano, no es muy distinto a lo que antes ha ocurrido cuando la anomia se apodera de un país. La desorganización social o aislamiento del individuo como consecuencia de la incongruencia de las normas sociales, ya ha sido antes enfrentados por la fuerzas de la “ciudanidad” o “civilidad”; es la lucha contra la barbarie. Aquí les explicamos lo que cada parte en este triángulo está haciendo en este preciso momento:

EN LA CASA BLANCA

El presidente Trump se convenció rápido que el tema de Venezuela no podía seguir esperando; pero poner en marcha la burocracia americana no fue tan sencillo: cuando llegó a la Oficina Oval se encontró con un Departamento de Estado controlado por Thomas Shannon, quien se ocupó de la cancillería americana mientras el senado americano aprobaba al designado por Trump  y quien en el tema Chávez- Maduro, había sido activo “dialogante” junto con Zapatero, pero sin ningún tipo de resultados.

Luego de Rex Tillerson (primer designado por Trump) llega a ese puesto Mike Pompeo como su relevo (que venía de ser el director de la CIA) y se suman Elliot Abrams (enviado especial para Venezuela),  Marco Rubio (Senador por el estado de la Florida de origen cubano) y John Bolton (asesor de seguridad nacional); todo un equipo, que cuenta además con la poderosa compañía de Steven Mnuchin (secretario del Tesoro), quien hasta ahora representa la única oficina que ha actuado públicamente en este asunto.  Añádale a lo anterior la figura de Mike Pence (vicepresidente de EEUU), quien comparte con el presidente su estrategia de “tener todas las opciones sobre la mesa”.

Imponer sanciones económicas tiene poca resistencia en la mayoría de las agencias del gobierno federal, ya que es poco lo que se pierde y mucho lo que se puede negociar; hasta el presente, este ha sido el rostro que ha conocido el público estadounidense sobre la crisis en Venezuela. No obstante hay que tener presente que en las reuniones de La Casa Blanca, no está en debate si hay que salir o no de Maduro, esa etapa ha cerrado.  Por otra parte con los pronunciamientos públicos de la oposición demócrata, como Nancy Pelosi (Presidente  del Congreso de EEUU) y Joe Biden (ex vicepresidente de EEUU con el gobierno demócrata de Obama), se hace evidente que hay una sola voz política sobre el tema en todo el país del norte: “Maduro tiene que irse”.

Elliott Abrams en las reuniones en La Casa Blanca es el encargado de mover el aparato de gobierno sobre la agenda venezolana, revisar y contrastar sus experiencias personales en la “extracción” de Noriega en Panamá o la ayuda económica a fuerzas antagónicas en la Nicaragua de los años 80 (caso Iran-Contra). Él es quien tiene el calendario en la mano de cada etapa. Él sabe que un acuerdo con Maduro, Padrino López y otros cinco jefes militares, tiene fecha de vencimiento. En la “etapa Shannon” uno de los temas a negociar eran expedientes de drogas levantados por la DEA contra altos funcionarios de Maduro (incluyendo los dos sobrinos de su esposa). Diosdado Cabello también era parte de una negociación más amplia; a medida que pasa el tiempo son más lo que quieren negociar pero no hay convenios para tantos,  especialmente los que tienen causas criminales por narcotráfico en EEUU; ya en el pasado, se negó posibilidad de negociar ese tipo de expedientes.

Steven Mnuchin (Secretario del Tesoro), en las reuniones en  “The White House”  junto con la CIA presentan informes de potenciales sancionados. Trump por su parte, ha pedido que las sanciones no sean simbólicas,  es decir, que a los que dicen congelar y confiscar bienes sean realmente entidades con dinero e inmuebles en EEUU; por eso en la decisión de castigar miembros de la ilegal Asamblea Nacional Constituyente (ANC), les anularon las visas a los que las tenían y se incluyó en lista de vetados a los que no la poseían, pero la “incautación” de bienes no se incluyó en tal sanción. No es el caso, por ejemplo, de Hermann Escarrá a quien ya anteriormente le habían sancionado congelando sus bienes y anulando su visa, ya que podía ser tocado por ambos flancos.

En las negociaciones que se llevan con la cúpula de Maduro y el Departamento de Estado se le ha ofrecido levantar sanciones, dejarlo viajar a donde desee e inclusive poder regresar después de un proceso eleccionario limpio.  En ningún caso Maduro puede estar en Miraflores para el momento electoral, saben que lo contaminaría. Eso no tiene discusión.  Por otra parte la agencia Bloomberg ha publicado que “las discusiones se han acelerado porque la esposa de Maduro, Cilia Flores, quien tiene dos sobrinos que cumplen 18 años en una prisión de los Estados Unidos por conspirar para traficar cocaína, está presionando a su esposo para que tenga un plan B listo, dijo otra persona.”

La misma oferta no aplica a Diosdado Cabello, quien puede permanecer en Venezuela, pero sus causas judiciales quedan abiertas. En la negociación con Padrino López y otros del alto mando, se les ofrece levantar sanciones, pueden permanecer el país, pero sometidos a la Asamblea Nacional y muy especialmente a Juan Guaidó como  Presidente (E) y en consecuencia Comandante en Jefe, y los EEUU se han ofrecido como garante del cumplimiento de la amnistia para todos ellos.

El tiempo que va pasando no corre contra Guaidó, atenta contra Maduro y sus aliados. Trump empieza campaña para su reelección y los venezolanos resultan ahora vitales, sobre todo para ganar el favor político de la comunidad cubano-americana y venezolano-americana en un estado crítico como la Florida (donde de manera repetida, en los últimos 20 años, los duelos entre demócratas y republicanos se han decido por márgenes cada vez mas estrechos). En paralelo, los asesores de seguridad y jefes militares con competencia en el área tales como Comando Sur, Grupo de Inteligencia Militar, el jefe de la embajada de EEUU y la DEA , están advertidos que un plan de fuerza especiales pudiera ser requerido.

Los planificadores de Fuerzas Especiales han llegado a evaluar un plan al estilo del caso Juan Ramón Mata Ballesteros, un narcotraficante a quien, fuerzas de la DEA interceptaron cuando volvía de sus ejercicios matutinos a su casa en Honduras y transportaron a EEUU, sin mayor intervención de otras agencias.  Otra de las “opciones” (sobre la mesa) es una operación como la que le aplicaron a cuatro terroristas palestinos que secuestraron el crucero italiano “Achille Lauro”, frente a las costas de Egipto… Aquellos infelices exigían al principio la liberación de cincuenta militantes palestinos encarcelados en Israel, pero tan solo dos días después apenas podían negociar salir con vida del asalto; de hecho, cuando un avión egipcio intentó evacuarles el 10 de octubre de 1985, fuerzas especiales de la marina estadounidense interceptaron el avión y le obligaron a aterrizar en una de sus bases en Sicilia. Otra  modalidad sería la denominada “Causa Justa”: con la que dispusieron de 26.000 soldados de las unidades de élite, de los comandos navales, del ejército y la 82.ª División Aerotransportada para la invasión de Panamá, capturar a Manuel Antonio Noriega y trasladarlo bajo arresto a Miami, EEUU.  Sobre el tapete se baraja también  algo parecido a la “Operación Uphold Democracy” (Operación Defender la Democracia), con la que escoltaron en su salida el general Raoul Cédras, jefe de las fuerzas armadas de Haití; el dictador caribeño se negaba a abandonar su país, hasta que más de tres mil paracaidistas iban rumbo a su isla, a la vista de un destino inminente, se tragó sus palabras beligerantes y negoció rápidamente su salida con ayuda de los propios norteamericanos.

Mientras estas opciones están siendo aceitadas desde hace un buen tiempo,  Donald Trump por medio de países aliados busca la legitimación de este acto de fuerza militar. Elliott Abrams está preparado para recomendar cualquiera de las opciones anteriores, mientras tanto trata con intermediarios provocar que:       1. Maduro abandone a los militares o;           2. Los militares abandonen a Maduro. Nadie está a estas alturas negociando de forma importante con Diosdado Cabello, ya no interesa, él puede quedarse por su cuenta y riesgo en Venezuela (sino quiere ser sometido a proceso judicial en el extranjero), no se le tiene como un actor relevante, como en su oportunidad hizo creer o quiso entender Thomas Shannon.

“La operación pacífica de ayuda humanitaria, ha permitido mostrar la peor de las imágenes de Maduro, por lo que no vamos a forzar nada en ese sentido. Su oficina de relaciones públicas es la que tiene el mayor de los trabajos. Cada día que pasa la oferta abierta a Maduro y sus aliados va perdiendo espacios, el presidente Trump se va a cansar de esperar,  y entonces solo nos quedan las opciones militares”. Ha dicho una fuente de todo crédito.

De este lado del triángulo, todas las cartas ya están sobre la mesa y en palabras de Mauricio Claver-Carone (asesor en Seguridad Nacional para el Hemisferio Occidental del presidente Donald Trump), la primera etapa del plan ya está en marcha: “Lo que se viene ahora es que vamos a rodear a Venezuela con ayuda humanitaria. Es decir, una especie de cerco humanitario en el que estamos trabajando con Brasil, Colombia y el Caribe… El camino por el que vamos es irreversible.” (entrevista concedida a El Tiempo el 10 de febrero)

EN MIRAFLORES

Maduro y todo el gobierno fue sorprendido por la juramentación de Guaidó. Ese movimiento cambió el destino de los acontecimientos. Pero en Miraflores no pasó desapercibido que fue el gobierno de EEUU el primero en reconocer al nuevo Presidente en cuestión de minutos, por lo que a pocos le queda la duda que la mano de la administración Trump es la que lidera el tema. Maduro, sabe muy bien de boca de rusos y chinos que pelearse con EEUU no tiene sentido, es una guerra perdida. Los funcionarios del SEBIN que devolvieron a Guaidó –no está claro si lo hicieron por voluntad propia o porque se vieron descubiertos en el video aficionado publicado casi inmediatamente con sus rostros descubiertos-, en ambos casos ese instante se convirtió en el “punto de quiebre”.

A partir de entonces Miraflores es cada vez más una trinchera que el centro del poder. Como bien lo ha dicho quien escribe con el seudónimo de #ElBrujoRC, esto cada vez se parece más a un proceso post eleccionario donde todos se reúnen con el presidente recién electo y nadie con el que está de salida. Maduro sigue apostando a un “come back”, pero nada en el panorama parece alimentar esa ilusión, por el contrario, todo apunta a que cada día que pasa pierde más poder, influencia y mando.

Diosdado Cabello, sabiendo que no entra en la negociación su salida de Venezuela, se mantiene en gira nacional apostando a unas nuevas elecciones con él como candidato presidencial. Él no está en la posición de Maduro, es decir no le están exigiendo que deje a Venezuela, tampoco lo están eximiendo en causas judiciales extramuros, lo que si va a perder por seguro es su presidencia en la espuria Asamblea Constituyente.

Para agravar las cosas, hay dentro del oficialismo los que sin decirlo, apuestan a formar parte del “gobierno de transición”. Desde adentro de la Asamblea Nacional han hecho contactos para que algunos ex diputados y ex ministros de Chávez puedan ser considerados para avanzar en el puente hacia unas legítimas elecciones. Maduro no entiende que cada vez que se retrata con militares refuerza la percepción casi generalizada de que es un “dictador”, y es esa fachada que usa dentro de las fronteras para expresar fuerza es, paradójicamente, la que más influencia le ha restado hacia el mundo exterior.

Los gobiernos de izquierda ya no apuestan a su favor. La voltereta de Uruguay, a última hora,  es la mejor demostración. Maduro se va quedando solo, mientras Guaidó, el pupilo de la oposición con el apoyo de EEUU y casi el resto del mundo occidental, ha logrado sumar legitimidad, palabra mágica en el vocabulario norteamericano.

“Mientras más legitimidad tenga Juan Guaidó, mas legitimo será sacar a Maduro de cualquier forma”, señalan las fuentes.

LA CURIA ROMANA

Está compuesta por diversos organismos que tienen la misión de ayudar al papa en el gobierno de la iglesia universal. Muchos han criticado la falta de acción del Vaticano en el drama venezolano. Los que ven en la iglesia un actor político más, miran al actual jefe de la iglesia , como un ente diezmado por la corriente de la izquierda mundial.

Quizás no entienden quienes así piensan, que las máximas autoridades eclesiásticas venezolanas responden en sus críticas públicas a las que el Papa aprueba con ellos en privado. Desde hace mucho tiempo, el papa Francisco interviene en la búsqueda de una solución a Venezuela por medio de Cuba. No es un secreto que la iglesia católica finalmente salió de la  prohibición impuesta por la “revolución castrista” en años recientes y Su Santidad visitó la isla, se reunió con Raúl Castro y visitó a Fidel.

El papa sabe que al final del día, los acuerdos hechos entre humanos, necesitarán de un fedante espiritual. No olviden que el 11 de abril de 2.002, cuando Chávez se iba entregar, llamó como garante a monseñor Porras, el mismo que había insultado miles de veces.

El Vaticano era el depositario en el acuerdo de Noriega con la administración Reagan, que luego no se ejecutó porque el dictador panameño se demoró dos horas de más en responder.

La decisión de EEUU está tomada, igual que con Cédras, Noriega y otros. Cada uno ha decidido como irse. El papa espera que en esta oportunidad Maduro responda a tiempo.     Mientras tanto seguimos en la espera de un gran desenlace que a mi parecer ya es irreversible y solo nos queda esperar que tanta conciencia estará cambiando en los días por venir, ya no es tiempo de partidos políticos si no de un pueblo que no dará más pasos atrás. Claudio Jesús Motolongo Rios

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