Yanquis vs. Boston, la serie soñada

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Los Yanquis de Nueva York y los Medias Rojas de Boston son protagonistas eternos de una de las rivalidades más trascendentes del deporte estadounidense. Y desde este viernes, dirimirán una vez más sus diferencia sobre el terreno de juegos.

El primer lugar y el segundo de la División Este de la Liga Americana inician en el Fenway Park la serie divisional, que tiene un sabor tan especial como siempre, de rivalidad enconada y fuertes encuentros físicos, al que se agrega el olor a un esperadísimo desquite.

Yanquis y Medias Rojas se midieron por última vez en una postemporada en el año 2004. Aquella fue una serie histórica, pues Nueva York parecía encaminado a una barrida ante sus archirrivales; pero Boston consiguió lo que nadie ha podido emular: recuperarse de una desventaja de 0-3, para dejar en el camino a los Yanquis en ruta a ganar la Serie Mundial y acabar con los maleficios a sus alrededor.

Aquella “espina” aún está hondamente clavada en el equipo de Nueva York. El de este año, será un clásico de amplios contrastes, entre dos de los tres equipos de las Grandes Ligas que ganaron 100 o más partidos en la temporada.

Los dos equipos estrenaron mánager en 2018. Boston tiene al boricua Alex Cora, quien demostró ser un estratega metódico y supremamente calculador. Los Medias Rojas ganaron 108 partidos, récord para la franquicia, con un equipo que fue el primero en los principales aspectos ofensivos del juego (bateo, carreras empujadas, promedio de embase y “slugging”), pero que desde el montículo dejó algunas lagunas preocupantes.

Cora se las arregló para formar un equipo sólido, a pesar de algunas carencias, llevándolo a través de la temporada regular con aureola de invencible.

Los Yanquis de Nueva York contrataron a Aaron Boone, quien a diferencia de Cora, jamás había manejado un equipo de béisbol. La confianza de los propietarios del equipo en el antes comentarista y analista de béisbol se reforzaron con un grupo de jóvenes talentosos, además de la adquisición de Giancarlo Stanton, el gran cañón del béisbol actual.

Boone logró la química necesaria y su equipo respondió; sin embargo, su poder ofensivo no es tan efectivo (terminaron con promedio colectivo de .249, el número 16 de todas las Ligas Mayores), aunque esto se compensa con un buen núcleo abridor, con Luis Severino, Masahiro Tanaka, y los veteranos J.A. Happ, C.C. Sabathia y Lance Lynn. A ellos se unen los jóvenes talentos Gleyber Torres, Miguel Andújar, Aaron Judge y la experiencia del cerrador cubano Aroldis Chapman.

La serie divisional Yanquis-Boston se pinta como una donde habrá efervescencia de alto volumen desde que se haga el primer lanzamiento. Aunque los Medias Rojas son favoritos, Nueva York tiene el personal para revertir las cosas. En fin, una serie imperdible.

 

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